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El imperio sin fin

                    

Antecedentes.- Como resultado del colapso de los países del Este a fines del siglo 20, después de varias décadas de guerras de baja intensidad en todo el mundo, los Estados Unidos de América resultó ser el gran vencedor y de inmediato empezaron a expandirse y a consolidarse como la única potencia imperialista sin rivales. En el 2002 decía George W. Bush que lo que quedase de historia sería escrito por los Estados Unidos.

Aún cuando las políticas internas y externas del País ya no eran dictadas por el gobierno civil, sino por el Pentágono desde los tiempos de Reagan, el presidente de los Estados Unidos publicó la Nueva Estrategia de Seguridad Nacional que contenía cuatro puntos:

1.- El uso de la guerra preventiva con toda la parafernalia de la fuerza militar, además de derrocamientos de gobiernos que pudieran significar una amenaza para la hegemonía del imperio norteamericano.

2.- El rechazo a cualquier tipo de restricción de las decisiones de Washington, por parte de cualquier acuerdo u organismo internacional.

3.- Evitar, con la amenaza militar o diplomática de que apareciera cualquier rival estratégico en lo económico o en lo militar.

4.- Una exhibición abierta de su poderío militar para la defensa de sus intereses.

El Gran Medio Oriente.- Para llevar a cabo esos cuatro proyectos fundamentales de lo que se denominó ´la doctrina de Bush’ se requería de un control total de los recursos energéticos del Medio Oriente, la cuenca del Mar Caspio y las vías de acceso a dichas zonas, a fin de neutralizar a otras potencias imperialistas y golpear a los movimientos populares de esas regiones.

El mito del terrorismo.- Para lograr el control de esas regiones y de sus rutas de acceso, el Pentágono creó el mito de un movimiento terrorista internacional al que pretendía combatir por todos los medios, así como eliminar las supuestas armas de destrucción masiva y propiciar un proceso de democratización de toda la región del Medio Oriente. Poco después, en noviembre del 2003, el Secretario de Relaciones Exteriores de EUA William J. Burns expresaba que el ‘proyecto del Gran Medio Oriente se componía de cuatro líneas maestras:

1.- Estabilización de Irak e implantación de una estructura democrática en su gobierno.

2.- Intervenir como mediador en el conflicto palestino-israelí.

3.- Eliminación del terrorismo y de la amenaza de armas químicas.

4.- Dar apoyo económico y político a los países de esa región.

Obvio es decir que detrás de esas frases eufemísticas se escondía la importancia toral del petróleo y el gas en la lucha contra las grandes potencias, sabiendo que para seguir produciendo guerras a voluntad por todo el mundo, que ha sido la esencia de la política de EUA durante los últimos 100 años, nada puede lograrse sin el control de las fuentes de energía más importantes del mundo.

El fracaso del Proyecto del Gran Medio Oriente. – Para todo el mundo es conocido que los costos en los que incurrió Estados Unidos para soportar su fallida estrategia en esa región fueron tan altos que propiciaron en alto grado los déficits enormes del Estado norteamericano y lo pusieron en el camino de la gran crisis financiera y económica que contagió a todo el mundo Occidental y de la cuál aún no se logra salir. Al mismo tiempo que el sistema financiero de Occidente entraba en bancarrota, se gestaba el crecimiento descomunal de la economía China hasta alcanzar el segundo lugar en el mundo, más el desarrollo de dos grandes economías emergentes: la de India y la de Brasil.

El Nuevo Proyecto Gran Medio Oriente.- Aunados a esta gran crisis financiera aparecieron dos factores geopolíticos inesperados: la penetración de China en el Sudán, compartiendo la ruta del Mar Rojo con Egipto, que es la nación que utiliza Estados Unidos para el control de esa zona que transporta más de 1.6 millones de barriles de petróleo por día y la inesperada coalición entre Turquía, Irán y Siria, con la bendición de China y Rusia que permitirán la salida de más del 40 % de los energéticos de la región tanto hacia Europa como hacia el Golfo Pérsico.

Este nuevo proyecto que apenas se inició en enero del presente año, ya no consiste en utilizar las fuerzas armadas para evitar los movimientos populares en los países de esa zona de energéticos, sino utilizar redes sociales generadas a través de la hipermedia, con el fin de cambiar a los gobernantes que ahora tienen en la ruta petrolera y carecen del apoyo popular, para sustituirlos por otros que aparentemente surgen de los movimientos rebeldes pero que finalmente serán controlados por ellos para enfrentarlos con el apoyo popular a sus enemigos de hoy que son esencialmente Rusia y China.

La Nueva Epoca de la Historia.- Esto significa que cada evento que ocurre en esa región es de gran importancia para el futuro inmediato del mundo, sobre todo en el contexto del gran deterioro de la economía de Occidente y de un nuevo orden mundial que intenta prescribir las acciones bélicas en todo el mundo. Es también lógico pensar que esta nueva estrategia ya no estará dirigida a Rusia, sino que China será el principal destinatario. Es muy probable que los actuales eventos de rebeldía en la ruta que va de Marruecos, Argelia, Tunez, Libia, Egipto hasta Yemen y Barhein será el inicio de provocaciones militares que lleguen a la boca del Golfo Pérsico y a toda la ruta hacia el Oriente por el océano Indico.

Además de los movimientos rebeldes inducidos por el Pentágono en toda esta zona, según Global Research de febrero 11 del 2011 señala que Rusia ha enviado tropas y armas a las islas Kuriles (al norte de Japón) para defender sus intereses en esa región; Estados Unidos sigue dando ayuda militar a Georgia para enfrentar a Rusia y le permita controlar los energéticos de esa región que salen por el Mar Negro; la UE ha emitido sanciones contra Bielorrusia impidiendo a sus dirigentes el ingreso a Europa, ya que su presidente Luckashenko admitió fuerzas paramilitares manipuladas por Occidente para impedir los procesos electorales nacionales ya muy cercanos.

También se esperan provocaciones militares contra Corea del Norte en las primeras semanas de marzo de parte de los Estados Unidos, que realizarán supuestas pruebas con armamentos nucleares que están facilitando a sus aliados de Corea del Sur.

Conclusión.- Todo hace suponer que de un momento a otro estallarán nuevos conflictos bélicos de los que no podrán deslindarse las grandes potencias actuales y podrán conducir a una nueva guerra mundial de amplia extensión. Tampoco China y Rusia dejarán pasar la oportunidad de ser los nuevos amos del mundo, ahora que su viejo enemigo está en desgracia y ya no contará con el apoyo de Europa, a quién transmitió su gran crisis económica y financiera.

Adendo.- Las noticias de última hora indican que el Pentágono ya tomó control de las fuerzas armadas en Túnez y que el candidato favorito de Estados Unidos para sustituir a Mubarak, Mohamed Husein Tantawi es ahora el Jefe del Consejo Militar Supremo y ha estado en contacto con el Secretario de la Defensa de EUA Robert Gates para decidir los procesos electorales que designarán al nuevo presidente de Egipto. Se sabe que Tantawi ya presidió el Primer Consejo Militar Supremo sin el presidente y durante el proceso de movilización popular ayudó a controlar a la oposición y a lograr un golpe de Estado casi incruento.

(Imagen tomada de Internet / Derechos reservados por el autor)