Categories
Artículos TERCERA CULTURA

Apocalipsis en Japón, los años fractales

                           
Gran parte de los terribles fenómenos ocurridos en Japón hace unos días habían sido pronosticados con gran precisión científica por el investigador Gregg Braden que es además uno de los escritores más vendidos en los Estados Unidos y en gran parte del mundo occidental. Después de 22 años de investigación cientifica, Gregg Braden publicó su libro titulado ‘El Tiempo Fractal’ donde explica claramente que el Sistema Solar donde se encuentra nuestro Planeta se está moviendo actualmente muy cerca del ecuador de la Vía Láctea. lo que ocasiona muchos cambios astronómicos y en particular en la geología del planeta, como terremotos, cambios climáticos, tsunamis y patrones de lluvias muy extraños debido a que el centro de la Galaxia posee fuerzas magnéticas que superan a las del Sol.

Braden era un ingeniero que trabajaba en la industria bélica de los Estados Unidos en los años ochentas y le intrigaron tanto las profecías apocalípticas para el año 2012 que abandonó su ocupación para investigar el porque de esa fecha crítica señalada en muchos calendarios astronómicos de diversas civilizaciones. Sus investigaciones concluyeron en que la única forma para que el público no científico comprendiera esos calendarios proféticos era a través de entender a los grandes ciclos del tiempo. Así como nuestra vida doméstica esta regida por ciclos en las horas del día o en los ciclos menstruales de las mujeres, también existen ciclos entre las diferentes civilizaciones. No obstante, los grandes ciclos del tiempo llegan a ser tan vastos que abarcan varias civilizaciones y se pierden todos los registros históricos.

Según Braden el gran ciclo actual se inició en el año 3114 AC y tendrá una duración, como todos los anteriores de 5125 años, por lo que terminará en el solsticio de invierno del 2012 que corresponderá al día 21 de diciembre del próximo año. Lo que sucede en ese momento es que existe un alineamiento del sistema solar con el ecuador de la Vía Láctea y en el centro de dicha Galaxia existe una poderosa fuente de energía magnética que produce un efecto inmenso sobre nuestro planeta al que hace bambolear cuando está más o menos cerca, pero el día 21 de diciembre del 2012 no habrá obstrucciones de ningún planeta o cuerpo del sistema solar y el planeta Tierra recibirá todo el impacto de ese campo de energía.

Según las muestras de los cristales denominados ‘fractales’ que se han encontrado en las profundidades de los Polos de la Tierra hay registros geológicos señalando que durante los últimos 4.5 millones de años solo se invirtieron los polos de la Tierra en 14 ocasiones, pero en esta ocasión, aún cuando se ha debilitado la fuerza del campo magnético de la Tierra durante los últimos 100 años, no es suficiente para poder invertir los polos, por lo que no debemos preocuparnos por eso, sino por ciertos descubrimientos muy interesantes sobre la naturaleza de una progresión cíclica del tiempo y la dirección en la que se mueve que ahora mismo es hacia el futuro, de modo que lo que está sucediendo ahora y lo que ocurrirá en el 2012 ya ocurrió en el pasado y podemos ir al registro geológico de los fractales para saber lo que ocurría en el planeta en aquel entonces de hace 5125 años, de una forma similar a como se podría hacer con los registros arqueológicos.

Analizando los registros de esa época se encuentra que los campos magnéticos de la Tierra se debilitaron y la energía proveniente del Sol era más fuerte, de modo que el hielo de los polos empezó a derretirse, los océanos subieron de nivel, el clima comenzó a cambiar y como ahora ocurre, los patrones del clima cambiaron radicalmente. Esto no significa que algo está mal en nuestro Planeta, sino un fenómeno que siempre ha sucedido en los momentos finales de cada gran ciclo cuando estamos a una distancia tal del centro de la Vía Láctea que su energía supera a la emitida por el Sol y en consecuencia el Planeta Tierra experimenta grandes cambios. Ahora mismo se ven cientos de ciudades en los litorales que han sido borradas de los mapas, terremotos y tsunamis que están fuera de los parámetros experimentados por las civilizaciones de los últimos 5000 años, terribles incendios en los bosques y pandemias que matan a cientos de miles de personas.

Lo más importante de todo este período crítico de años fractales es que ahora se pueden prevenir algunos de los efectos mortales de estos cambios. Cuando han sucedido en el pasado, las civilizaciones se colapsaron, ya que los recursos naturales se constriñeron y empezó una lucha a muerte por lograr su control y al no saber que esa situación crítica sólo duraba un breve período de tiempo se destruyeron entre ellos al considerar que no había esperanza de sobrevivir. Una de las grandes civilizaciones que existían en el siglo 30 AC era la vigésima dinastía de Egipto que colapsó en ese tiempo fractal y nadie supo más de ellos hasta varios miles de años después. Por esta experiencia de la historia de la civilización es necesario que quienes viven este presente aprendan del pasado y no cometan los mismos errores. No obstante, ahora mismo se reproduce esa lucha en el mundo por los recursos naturales entre las tres mayores potencias, China, Estados Unidos y Rusia, sin que nadie acuda a mencionar las experiencias de Braden.

Al final de su libro, Braden expresa una hipótesis personal que supuestamente contribuiría mucho a superar la inquietud de los tiempos fractales. Considera que cuando creamos emociones positivas, tales como la gratitud, el aprecio o la generosidad se genera un campo magnético dentro del cuerpo humano que es parte del campo magnético de la Tierra que está experimentando los cambios. Este campo magnético une a todas las formas de vida, desde una partícula de pasto hasta un insecto, a un pez y a cualquier ser viviente. Esa experiencia es llamada ‘coherencia’ y mide 0.10 hertz de frecuencia. Esa es la medida de la coherencia creada entre el corazón y el cerebro. Existe, según Braden un grupo de científicos que están construyendo los sensores que pueden medir esos campos magnéticos y proponen subirlos al sitio Web para que todo mundo pueda observar esos cambios del campo magnético en tiempo real. De esta forma sería muy fácil enseñar a la gente a crear coherencia en sus vidas cotideanas.

Concluye Braden que cuando se crea una coherencia dentro del cuerpo humano se disparan cerca de 1400 cambios bioquímicos. Se inician procesos de rejuvenecimiento, aumenta el nivel de hormona endógena que da la vida, aumentan los sistemas inmunes, se piensa con mayor claridad y disminuye la agresión. Ahora mismo se están documentando los campos magnéticos del corazón y se enfrenta el desafío más grande de los últimos 5000 años. La clave es que se logre la unidad entre todos los seres humanos del Planeta.

ADENDO.- El autor del texto no está de acuerdo con las conclusiones que, en base a la información científica, hace Gregg Braden. 

(Imagen tomada de Internet / Derechos reservados por el autor)