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La Globalización del Capitalismo

 

Cuando Marx y Engels paseaban dialogando por las principales calles de Londres durante los años de efervescencia de la sociedad industrial en las primeras décadas del siglo 19, nadie pensaba que sus ideas para intentar un control moderado de la brutal explotación de la clase trabajadora para sobrevivir con dignidad, tardasen dos siglos para que fueran considerados como ‘derechos humanos fundamentales’ por los organismos transnacionales que pretenden disminuir el sufrimiento de los más pobres y buscar cierto nivel de justicia y de equidad en la sociedad humana del presente.

Apenas unas décadas después de que las revolucionarias ideas de Marx y Engels se habían instalado en la mayoría de las naciones de Europa Occidental y la ONU había creado un departamento especial para requerir una contribución fija anual a los países más ricos para ayudar a las naciones más pobres (PNUD) Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, ya había surgido un movimiento de los grandes capitalistas en sentido opuesto, como resultado de la globalización del capitalismo financiero, cuyo punto toral fue el descubrimiento del ‘capital especulativo’ que ya no requería del trabajo físico para obtener grandes riquezas a los dueños del capital. Por lo que de forma acelerada los Estados del mundo Occidental fueron cancelando los programas de gasto social y ahora mismo intentan conjurar cualquier expresión de poder o representación política en los organismos sindicales de todo el mundo, con la excusa pueril de que fueron sus pequeñas reivindicaciones las que ocasionaron la debacle de la sociedad industrial.

En los últimos años, la mayoría de los grandes inversionistas en empresas productivas o de servicios han ido traspasando sus propiedades a inversionistas de monopolios globalizados y han llevado sus capitales al campo de la especulación financiera en organismos que carecen de toda regulación, como Wall Street o en las decenas de paraísos fiscales en todo el mundo. Han encontrado una nueva forma de obtener grandes riquezas sin tener obligaciones laborales, fiscales o de normatividad ecológica, de modo que esta nueva modalidad del capitalismo no sólo ha destruido la incipiente estructura de servicios sociales para los trabajadores de nivel medio y bajo en todas las naciones de Occidente, sino que ha generado mayores ingresos para los grandes capitalistas y ha logrado que el Estado dispusiera de los ingresos fiscales – principalmente recabados con los causantes de la clase media y baja – para que fuesen aplicados a las bancarrotas de las grandes empresas del Estado y de los particulares multimillonarios, creando el momento más crítico de la época moderna en la sociedad de Occidente. A un grado tal que no aparece ninguna solución a la vista y los Estados del mundo entero están en bancarrota.

El problema ha sido tan grave que con la excepción de Alemania, Holanda, Dinamarca y Noruega no existen naciones al margen de esta gran crisis estructural del capitalismo, además de que esta nueva visión del mundo llena de codicia se ha transferido a China y Rusia quiénes se ostentaban como socialistas, a la zona de las BRICS, a las ricas naciones del Sudeste Asiático y a las naciones subdesarrolladas que en su mayoría funcionan como colonias de las naciones más ricas.

Otra grave consecuencia de este fenómeno de la globalización del capitalismo financiero ha sido la generación de un enorme capital fuera de control que deambula por todo el mundo y es cooptado en gran parte por las poderosas fuerzas de la economía criminal global, que hacen tambalear el poder del Estado y conducen a la sociedad a una situación apocalíptica.

No obstante, la ambición del ser humano ha sido permanente a través de la historia y no existe ninguna razón para que los grandes capitalistas comprendan la fragilidad de un mundo construido sobre un capital virtual y no hay duda de que ellos o sus descendientes de primera generación serán quienes sufran con mayor intensidad la brutal caída del amoral e injusto capitalismo financiero globalizado que no solo ha destruido a las clases medias surgidas después de la Segunda Guerra Mundial, sino que ha generado una una mayor cantidad de personas en condiciones de pobreza extrema cuyo sufrimiento físico es terrible, ha potencializado la fuerza de la economía criminal global y con el aumento de personas sin empleo conduce al mundo entero a una recesión profunda, similar a la que surgió a principios del siglo 20.

Conclusiones.- Aún cuando los síntomas visibles de la gran crisis actual se antojan apocalípticas, lo cierto es que la sociedad humana ya ha sobrevivido a crisis similares y aún peores, más nunca ha logrado modificar la condición egoísta, vengativa, codiciosa, frívola y malvada del ser humano, pero la ocasional presencia de taumaturgos y de hombres sabios que inventaron nuevas tecnologías en todas las regiones del mundo han generado los cambios sustanciales necesarios para la preservación de la especie humana.

Es obvio que en este momento, ni los grandes científicos sociales y economistas tienen un ligero atisbo de lo que pudiera ser una nueva estructura social que ofreciese todo lo necesario para lograr una convivencia pacífica y armoniosa del ser humano en general, pero no hay duda de que la Humanidad tiene aún muchos años para vivir en el futuro y la creación de una nueva sociedad, con otros principios éticos, jurídicos y mitológicos ya no está muy lejana.

Por desgracia, de poco ha servido hasta ahora el desarrollo de los medios de comunicación y aún cuando mediante el uso de la hipermedia se puede conocer casi al instante lo que ha sucedido con la Humanidad en cada momento de su vida milenaria, nada se ha aprendido de esas lecciones y finalmente vuelve a triunfar la violencia como fórmula unívoca para resolver las diferencias entre los seres humanos.

Otra grave condición de la naturaleza humana, además de la fragilidad de su memoria ha sido su dificultad congénita para buscar nuevas formas de convivencia pacífica desde que la Ilustración estableció los principios generales que ahora rigen a la Sociedad Occidental. Las naciones de este gran sector del Planeta todavía no encuentran una forma alternativa de convivir sin hipocresías y sin violencia, sino que de todas formas tratan de convertir a la democracia republicana en una especie de verdad incontrovertible, primero mediante el uso de las armas y el espionaje, luego con el supuesto argumento racional que crearon las universidades de Occidente y ahora con la impunidad de los poderosos capitalistas financieros, el centenario negocio de las guerras mercenarias y los empresarios criminales que se financian en un sistema global de flujo de capital sin ninguna regulación.

Aunque es una verdad declarada por los grandes capitalistas financieros que no harán ningún cambio en la normatividad de dichos capitales durante el resto de este año y el 2013, hasta saber si efectivamente algunas pequeñas naciones se van a la bancarrota y el sistema financiero actual resiste sin generar empleos ni luchas sociales, lo cierto es que están a la vista algunos interesantes cambios en la estructura de la sociedad actual que ya están morigerando la crisis existente.

Los más visibles son:

1.- Una nueva fiebre del oro que parece iniciarse en Groenlandia con el descubrimiento de grandes yacimientos auríferos y energéticos en la enorme isla que generarán millones de empleos nuevos. Aún cuando los grandes expertos en el sistema monetario aseguran que jamás se podrá regresar al patrón oro, por los enormes costos que ello significa. Con una población real de 59,000 habitantes, Groenlandia tiene ahora mismo más de 350,000 extranjeros haciendo trabajos de minería.

2.- El surgimiento y aprovechamiento de una nueva clase media y alta en China, en las naciones del Gran Medio Oriente y en el Sudeste de Asia que se han convertido en grandes consumidores para el turismo de Europa y de los Estados Unidos. Se estima que dichos ‘nuevos consumidores’ reemplazan con gran éxito al turismo estadounidense y ha crecido a gran velocidad el empleo en empresas productoras y vendedoras de los bienes de consumo para turistas ricos. Solo un 5 % de la población de China (alrededor de 80 millones) consumen 4 o cinco veces más lo que consumía el turismo estadounidense en sus mejores años, generando gran cantidad de nuevos empleos tanto en los operadores del turismo como en los productores y vendedores de los satisfactores de los nuevos ricos.

3.- Surge también una nueva economía en las naciones cercanas a los Estados Unidos, donde se instalan grandes corporaciones automotrices, de electrodomésticos, de televisiones y de computadoras para surtir al gran mercado de los Estados Unidos, cuyos viejos productores de bienes y servicios se han desplazado hacia la riqueza fácil que genera el capital financiero.

4.- Aún cuando las tres principales potencias bélicas están en bancarrota por el manejo erróneo de sus gobiernos respectivos, no puede descartarse que alguna de ellas inicie una guerra, principalmente los Estados Unidos, cuyos poderes bélicos están manejados por individuos paranoicos cuyo único negocio existente es la guerra. Por lo que una nueva guerra estratégica podría ser inducida a través de terceras potencias, ya sea en la región del Medio Oriente, donde se conecta el gasoducto Rusia – China hacia Europa, en algún punto del Gran Medio Oriente, en las áreas del noreste de China, en Groenlandia o en cualquier región donde haya disputa por energéticos, alimentos o commodities. Pero esto significaría volver de nuevo al pasado.

(Imagen tomada de Internet / Derechos reservados por el autor)