Hacia fines del siglo 20, la sociedad humana alcanzó la etapa denominada de la Información y el Conocimiento. En esta época se ha intensificado exponencialmente la relación entre la Ciencia y la Tecnología con la ciudad, surgiendo el concepto de ‘ciudad digital’. Este fenómeno social acontece al liberarse las telecomunicaciones, al haber sobre demanda de servicios urbanos y al surgir impulso político, por lo que se van generando profundos cambios que permiten percibir como real al entorno virtual en el que se vive ahora.
Decía John Berger que ‘…lo visible es sólo un conjunto de imágenes que el ojo humano cree mirar. Pero la realidad se hace visible al ser percibida, por lo que lo visible es un invento. Quizá uno de los más maravillosos del ser humano. De ahí se deriva el afán por multiplicar los instrumentos de la visión y ensanchar sus límites’.
Estos instrumentos alcanzan su máximo refinamiento en la cultura digital, ya que no sólo se dirigen al sentido de la visión, sino a otros sentidos para que les aporten información acerca del mundo virtual, además de otras formas de percepción del ser humano que eran desconocidas. En el presente existen proyectos de recreación de espacios y realidades desaparecidas que pretenden llevar al usuario ‘on line’ a una especie de simulacro detallado de un escenario histórico determinado.
Al aplicar la hipermedia a la ‘ciudad digital’ e inteligente se borra la visión lineal que dejó la historia y se replantea su imagen en tercera dimensión, su audio y su grafismo, impulsando la creatividad y el arte. Ahora mismo, la UNESCO ya promueve, desde 1985, la difusión de los espacios que son Patrimonio de la Humanidad.
En el ámbito de las disciplinas del ser humano, el lenguaje está planteando nuevos aspectos al usuario ‘on line’ al presentarle distintas opciones que pueden elegirse libremente. De hecho, el usuario es quién organiza su acceso personal según su criterio. Por lo que se observa una tendencia general a eliminar el menú principal en los diseños ‘on line’, optando por una navegación a través de un concepto del espacio más acorde al nuevo lenguaje digital, incrementando la libre navegación y proporcionando visitas totalmente libres de esquemas preconcebidos que permiten desarrollar toda su creatividad al visitante.
De esta forma se descubre que la tecnología digital no sólo proporciona una nueva visión de la cultura, sino que mediante su diseño interactivo propicia una verdadera renovación de los tradicionales conceptos estéticos , narrativas y formas de comunicación. Creando un programa derivado de la colaboración interdisciplinaria entre expertos en software, en comunicación visual y en el patrimonio cultural y urbano.
La industrias culturales – según la UNESCO es uno de los sectores económicos de mayor desarrollo en las sociedades avanzadas y se concentran en las áreas urbanas produciendo riquezas y creatividad. La nueva ciudad digital revive la idea de la ‘ciudad global’ de Mc. Luhan, ya que a finales del siglo pasado, el 80% de la población europea se concentraba en las ciudades y cerca del 75% en los Estados Unidos. Para el siglo 21 se espera que dichas cifras aumenten y así será también con el desarrollo de las ‘ciudades digitales’.
Según los grandes estudiosos de las artes plásticas, la teoría de las proporciones humanas ha sido el reflejo histórico de los diferentes estilos arquitectónicos, donde la representación del espacio construido o natural corresponde a una concepción del mundo en la imagen del artista. La cual está vinculada a la tecnología vigente, al lenguaje y al momento histórico de la creación artística.
Otro aspecto medular en este tema de la ‘ciudad digital’ es el referente al enfoque de los medios de comunicación que ayudan a trasmitir lo que no es visible para el ojo humano y no se puede recibir de forma inmediata. Según Regis Debray, el enfoque de los medios permite la transmisión de la denominada ‘memoria colectiva’ o ‘memes’ que son fundamentales para el tema de la cultura y el concepto de la ciudad.
El enfoque de Debray en los medios estudia las correlaciones del cuerpo simbólico de una sociedad, como su ideología, religión, artes y mitos, con las formas de organización, como el poder político, las iglesias, los partidos políticos, las instituciones de enseñanza, etc. , con el sistema de comunicación, archivos y transmisión del conocimiento, donde Debray señala que está la tecnología de la ‘memoria dominante’ que condiciona las creencias y la mentalidad colectiva.
Debray clasifica la mentalidad colectiva desde una visión histórica, donde ha habido siempre una tecnología dominante: las artes no escritas de la memoria, el medio tecnocultural cuando se inventa la escritura, el período de la imprenta y finalmente el período actual determinada por la imagen y sonido dominantes (videoesfera) que es el preámbulo de la etapa donde predominará lo digital (hiperesfera)
Desde esta perspectiva, durante el período de la imprenta (grafo esfera) nace y se desarrolla la ciudad tridimensional, impulsada por la fotografía y el cine, para finalmente llegar a la etapa digital de la heterosfera, donde existe una visión multidimensional del espacio en el que está inmerso el ser humano.
A manera de resumen de la hipótesis mediológica de Debray, se podría concluir que en la ‘grafoesfera’, cuando se inventó la imprenta, se impuso un mundo legible. Desde el siglo 15 al 19 la cultura se desarrolló en torno del mundo del libro y de las instituciones que lo producían, lo autorizaban y lo difundían. El Renacimiento fue la época cuando nació la teoría del arte y de la historia del arte a través del libro, mientras que la pintura ha sido considerada como representante paradójico de la tridimensionalidad y de la temporalidad a pesar de que coexiste con el cine y la fotografía.
Con la imagen digital las posibilidades aumentan exponencialmente y quién crea imágenes induce un proceso de participación del individuo ‘on line’, permite interactuar y recrear el pasado como si se estuviese viviendo la época específica. Desde una visión evolutiva de los estilos artísticos, se podría decir que el gótico creó un espacio posible y habitable, el Renacimiento encontró la tridimensionalidad, el barroco el espacio atmosférico y la cultura digital una visión multidimensional dentro de la cual está contenida el ser humano individual y colectivo.
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