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El Futuro Energético

El consumo energético mundial está estrechamente relacionado con la Economía: La producción de bienes y servicios incluyendo la seguridad alimentaria global, dependen de la disponibilidad confiable actual y futura de las fuentes energéticas primarias: Aceptemos pragmáticamente la muy limitada participación de las fuentes renovables fotovoltaicas y eólicas hasta el año 2050, y las partes por millón de CO2 medidas al aire libre en el mundo (sin satanizar este compuesto) continuarán siendo el mejor indicador de si la actividad económica optimiza el uso de los combustibles fósiles y mejora la calidad atmosférica de nuestra aldea global

El carbón, petróleo y gas natural seguirán siendo los combustibles más utilizados: Para beneficio de la humanidad son los que ofrecen mayores áreas de oportunidad en su uso eficiente, toda vez que en el proceso de conversión de energía primaria a electricidad o a fuerza automotriz se tira a la atmosfera más del 50 % de la energía, porque los motores de combustión interna y la generación de electricidad aprovechan la mitad de estas fuentes primarias. En el uso final de la electricidad para otra vez lograr fuerza motriz, adicionalmente se desaprovecha otra mitad de la energía, y en el último usuario la energía desperdiciada es la que contamina mayormente la atmosfera global y es preocupante desperdiciar frecuentemente el 70% de la energía primaria proveniente de los combustibles fósiles.

En el tema del transporte, el barco es maravilla de la eficacia en el movimiento global de mercancías (90 % del comercio mundial), y por otra parte los automóviles que transportan 20 veces el peso del conductor en carga muerta culturalmente son preferidos al transporte colectivo: No sería más eficaz planear la eliminación del automóvil como sistema de transporte, para dedicar el petróleo a la petroquímica.

Los sistemas interconectados de potencia eléctrica tienen limitaciones físicas para asimilar más del 20 % de generación intermitente fotovoltaica y eólica, porque además de ser caros afectan la confiabilidad y la seguridad energética de los países. Las baterías continuarán como solución muy costosa.

El carbón seguirá siendo una opción preferente para generación eléctrica, utilizando sistemas anticontaminantes con recuperación total de gases de combustión incluido el CO2. El gas natural es un energético más limpio y logra mayor eficiencia de conversión con los ciclos combinados. Para ambas energías primarias es factible adaptar esquemas de cogeneración para incrementar la eficiencia de conversión hasta un 90 %.

Las oportunidades para mejorar la eficiencia energética son muchas: Promoción de transporte colectivo metro y autobús; dimensionar adecuadamente los motores y utilizar variadores de velocidad para regular los flujos de agua y aire; eficiencia en bombeo de agua agrícola e industrial; bombas de calor para la calefacción; aislamiento térmico en la construcción; iluminación con LED; optimizar relación capacidad de transformación vs demanda real en instalaciones; generación fotovoltaica distribuida en casas habitación y centros comerciales. La utilización de sistemas inteligentes para monitoreo y control de la energía son una realidad de bajo costo y complemento obligado para reducir el desperdicio de energía.

Orientar las mega tendencias hacia energías renovables y baterías, puede ser contrario a la realidad geopolítica de los próximos 30 años.

j. l. apodaca v.