Make America ‘WHITE’ Again

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Con la modificación de una de las palabras que constituyen el slogan fundamental del presidente electo de los Estados Unidos, Donald Trump, es muy posible que se pueda entender con mayor claridad el fenómeno cultural que ahora acontece en Occidente y particularmente en Europa y en Norteamérica. La gran mayoría de quienes manejan los medios informativos pretenden interpretar el slogan de la campaña electoral de Trump como una especie de plan económico y financiero del Estado Norteamericano para salirse del proceso de globalización actual y convertirse otra vez en una nación encerrada en las fronteras físicas de sus territorios actuales y de algunas de sus colonias, de modo que todos los ingresos fiscales del Gobierno sean empleados en infraestructuras nacionales, en las diversas instituciones oficiales del Estado y en el financiamiento de empresas nacionales que puedan generar un mayor número de empleos y de riqueza interna.

No obstante la indudable presencia de esta vieja visión de la realidad por la vía mass mediática y por la prensa tradicional de todo el mundo, en los hechos todo es totalmente diferente, ya que lo que pretende Trump no es aplicar un proyecto económico y político que haga mejorar las condiciones de vida de los americanos y de sus equivalentes étnicos en Europa, sino que el mundo entero vuelva a admitir a un nuevo grupo de blancos anglosajones con ingresos billonarios y a viejos ‘halcones’ para que sustituyan al grupo de Davos que gobernó al mundo por poco más de 100 años, como la única posibilidad para lograr un manejo adecuado de la sociedad humana en su conjunto. Sin importar de que exista y siga creciendo un gran número de personas en el mundo que viven en condiciones precarias y que la vida doméstica de la clase media existente se siga deteriorando, su nivel social, educativo, de salud y de seguridad siga cayendo, además de excluir a los dos macro grupos poblacionales (China y la India) que constituyen más del 70% de la población mundial.

Es muy probable que este proyecto neo fascista de Trump tenga éxito en el corto plazo, ya que todas las informaciones que ha proporcionado hasta el momento son falsas y ha escondido perversamente las cifras oficiales que demuestren de forma clara que los ingresos de los estadounidenses, su nivel de vida social y sus condiciones de salud, de educación, de promedio de vida y de seguridad pública no se han deteriorado. Pero como esas cifras y esos datos nunca han sido de interés para la mayor parte de los ciudadanos, un problema social de grandes dimensiones estallará en cuanto se perciba físicamente que los ingresos personales, la vida promedio, la salud y el nivel social de los norteamericanos y de la mayoría de los ciudadanos de Europa llegue a ínfimos niveles, tal como ocurrió a principios del siglo XX.

Quizá el aspecto toral de esta errónea visión del mundo sea el tiempo que logre ocultar Trump su malvado proyecto, que en realidad no lo es, ya que sólo es una personal visión del mundo que corresponde a su patética ignorancia mezclada con sus diferentes tipos de enfermedades neurológicas que por desgracia pueden ser ocultadas con cierta facilidad con el uso de las redes sociales y con los ‘reality shows’ que han desplazado por completo la información genuina de los que sucede en el mundo y más aún en los ámbitos de la vida doméstica de la gran mayoría de los ciudadanos de Occidente y del mundo entero.

Otros aspectos importantes de este fenómeno cultural que ya se ha iniciado son la participación de las nuevas grandes potencias del mundo, como China, la India y Rusia, además de las poderosas naciones europeas que no dejarán de intervenir en el nuevo orden mundial. No solo en los temas comerciales, monetarios y financieros, sino en la estrategia de las guerras transnacionales y planeadas que han sido un común denominador de la historia del mundo en poco más de los últimos doscientos años. Desde el apogeo del Imperio Francés, el del Reino Unido y finalmente el gran imperio de los Estados Unidos que ahora mismo está en plena decadencia.

Si no llega a ocurrir un evento infortunado que conduzca a una conflagración mundial, considero que el gobierno de Trump no podrá ser exitoso durante más de dos años, en los cuáles se derrumbaría el apoyo de gran parte de los ciudadanos norteamericanos que votaron por él y que se enfrentarían a sus propios coterráneos de diferentes ideas políticas e iniciarían la debacle final de Norteamérica.

Adenda: Por otra parte, la alianza de China y Rusia no podrá esperar mucho tiempo sin hacer funcionar sus actuales fuentes de ingresos: sus diversas rutas comerciales y financieras en el caso de China y la venta de hidrocarburos y de productos bélicos en el caso de Rusia.

Aunque no puede descartarse que todo el mundo actual está lleno de conflictos de toda índole, incluyendo los de naturaleza climática y los de religiones muy radicales, por lo que podría estallar en cualquier momento un final apocalíptico del Planeta Tierra.