Hacia un Nuevo Orden Mundial Caótico

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Son muchos los factores geopolíticos que están originando un cambio inesperado y rápido en el orden mundial que existía desde que terminó la Segunda Guerra Mundial. Podrían mencionarse desde los excesos cometidos por los Estados Unidos y sus aliados creando guerras discrecionales en todo el mundo lejano a sus territorios y financiando las operaciones bélicas con los impuestos de sus contribuyentes, para luego reparar los daños causados cobrando grandes intereses y apropiándose de territorios ajenos y de sus riquezas naturales; el control del capital circulante y de las grandes fortunas por un pequeño grupo de multimillonarios que se apropiaron del Banco Central de los Estados Unidos desde 1913 y han generado desde entonces el capital circulante en el mundo mediante la impresión de billetes de papel; la explotación inmisericorde de todos los países de Africa, Medio Oriente y América Latina que tenían bajo su control e infinidad de tropelías a nivel global que poco a poco están llegando a su fin. Además de la creación de un enorme capital especulativo, sin sustento físico y legal alguno que ha originado la formación de una enorme red mundial de economía criminal y de paraísos fiscales que ya superan en cantidad al capital que se generó mediante el ahorro y las ganancias de la producción industrial.

A toda esta situación que generó cientos de millones de muertes de personas inocentes de las clases populares, una notable caída en el ingreso de las personas de la clase media baja y una notable disminución de jóvenes que ingresaban a las escuelas de educación superior, se debe añadir el resurgimiento de China en los últimos 40 años que ha ido creando un nuevo imperio económico y financiero que va tomando una gran porción del comercio y de las finanzas mundiales con gran astucia y sin utilizar las costosas fuerzas bélicas. Por lo que ahora mismo ya controla dos enormes rutas comerciales de Pekín a Berlín, una a través de una veintena de países de Asia y pasando por Rusia y la otra a través de Africa, por Madagascar que también va a Europa del Este cruzando el Mar Mediterráneo. En ambos casos ha financiado a todas las naciones que están en el trayecto para que solo adquieran sus mercancías y vendan a China la mayor parte de su producción y de sus riquezas naturales.

Además de estas dos grandes rutas comerciales, China ha logrado controlar gran parte de la ruta que va hacia Australia por las grandes islas del Sudeste Asiático (Nueva Guinea y Borneo) y la Polinesia, donde le ha funcionado una especie de trueque al estilo más primitivo y sin tener que financiar a los países por donde pasa su comercio. Es obvio que para poder realizar esta operación ha tenido que invertir grandes sumas en instalaciones bélicas que protegen el tránsito de sus embarcaciones, principalmente en las aguas profundas del Pacífico Sur, donde tiene sus grandes submarinos a más de 2000 metros de profundidad para que no puedan ser atacados por drones ni por armas robóticas convencionales.

Ahora mismo China ya está instalada en Groenlandia y en los territorios de Islandia, en búsqueda de sus enormes recursos naturales y lo mismo ha sucedido en países de Latinoamérica y el Caribe, como Ecuador, Bolivia, Perú, Chile, Argentina, Panamá, Honduras y Nicaragua, donde aparte de la explotación de sus riquezas naturales ha establecido modelos especiales de relaciones políticas, culturales y artísticas. Todo este esfuerzo está dirigido al engrandecimiento del Estado chino, cuyos dos principales elementos son la autocracia y el partido comunista. Un modelo de cultura colectiva que aún no ha podido descifar el mundo occidental, cuyo único paradigma sigue siendo el poder económico y político de sus líderes basados en un concepto erróneo de la libertad individual y de la democracia.

A toda esta confusión generada por la obsolescencia de los mitos colectivos de Occidente hay que añadir la nominación de Trump, como presidente de los Estados Unidos. Un psicópata que como la mayoría de los anglosajones piensa que su condición étnica le concede una supremacía cultural, intelectual y física sobre las personas de otras etnias. Esta situación siempre ha existido en la mayoría de las naciones anglosajonas, pero ahora – por azares del destino – ha quedado totalmente al descubierto. Razón por la cual, el orden mundial se colapsará en muy corto tiempo y se reiniciará la sociedad humana bajo nuevas y caóticas condiciones.

Adenda: El planteamiento de un nuevo orden mundial caótico ya hace unos años que se inició ocasionando una serie de conflictos geopolíticos, míticos, ecológicos, comerciales, financieros, tecnológicos y culturales que están surgiendo en todas las regiones del mundo y que parece no será posible controlarlos en el corto plazo. Pero no hay duda de que la civilización humana buscará y encontrará las nuevas fórmulas de convivencia a nivel mundial donde decrecerá el nivel de violencia y desaparecerán los mitos colectivos que aún se practican en la época actual.

Es obvio que las pequeñas élites que ahora mismo creen dominar al mundo tratarán de prolongar su poder por tiempo indefinido, pero ya no será posible en un mundo donde el poder será compartido por varias grandes potencias mundiales.