El Conflicto Sirio entre ISIS y Rojava (II)

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Aunque el Partido Unión Democrática (PYD) tomó el control de las regiones kurdas del norte de Siria, su ascenso a la fama internacional llegó en el contexto de su lucha contra el Estado Islámico (ISIS). Después de la invasión del Estado Islámico de Irak en el verano del 2014, la organización lanzó un asalto a gran escala contra los kurdos sirios. La lucha ce centró en la ciudad de Kabané, donde los combatientes kurdos, muchos de los cuáles eran mujeres jóvenes defendieron la ciudad con heroísmo.

Esta batalla por Kabané resultó fundamental para los kurdos de Siria, humillando a fuerzas respaldadas por los Estados Unidos, incluyendo el ejército iraquí, por lo que el gobierno de Obama tuvo que apoyar a las fuerzas del PYD, con el propósito de negar una victoria a ISIS que le habría servido para mejorar su imagen de invencible. Pero los Estados Unidos estaban creando una contradicción en su política del Medio Oriente y en particular en su relación con Turquía.

Esta situación política contradictoria de los Estados Unidos se ha agravado, ya que en realidad Washington da prioridad a la lucha contra el Estado Islámico, mientras Turquía considera al eje PKK-PYD (Rojava) como su principal enemigo. Al mismo tiempo, Turquía se negó a permitir que sus kurdos ayudaran a defender la ciudad de Kabané, por lo que hubo protestas violentas en todo el sudeste kurdo de Turquía que ayudaron al Partido Democracia Popular pro Kurdos (HOP) a asegurar más del 12% de los votos en las elecciones de junio del 2015.

Finalmente Turquía se unió a la coalición ‘anti ISIS’ en julio del 2015 y sus supuestos ataques a ISIS han sido en realidad simbólicos. Mientras su acción militar principal se ha dirigido contra posiciones de PKK en Irak, Ankara ha trabajado para excluir a PYD de las conversaciones de paz destinadas a poner fin al conflicto sirio. Pero a pesar de que Turquía se opuso al PYD fue incapaz de detener los avances kurdos en Siria, ya que solo contaba con un apoyo limitado de los Estados Unidos.

La política anti PYD de Turquía se ha mantenido constante, aunque cada victoria del PYD ha mejorado el prestigio y la influencia de los kurdos sirios y del PKK, que a finales del 2015 emprendió una lucha armada contra las autoridades de Turquía en todo el sureste kurdo. Por lo que por múltiples razones Ankara ha sido incapaz de intervenir en Siria en una forma directa.

No obstante, el intento de golpe de Estado en julio del 2016 cambió por completo el panorama político de Turquía. Tras el fracaso de un grupo de militares para derrocar al presidente turco Recep Tayip Erdogan, éste inició una purga contra quienes estuvieron implicados en el golpe de Estado, entre los que estaba Huduti, un luchador contra el PKK y el veterano comandante que era responsable de la frontera turca-siria.

Después de estos hechos y con el supuesto de que la amenaza de intervención militar turca había retrocedido, el PYD autorizó una ofensiva hacia el oeste, cruzando el Eufrates. Y para agosto del 2016 las fuerzas del PYD ya habían expulsado a las fuerzas del ISIS de Monbij, que a pesar de ser una ciudad árabe saludó con gusto al PYD y los consideró como sus liberadores. Entonces Turquia entró bajo la bandera anti-ISIS, mientras el PYD se movía lentamente rumbo a la ciudad de Monbij.

Al mismo tiempo, la intervención de Turquía en Siria en agosto ha puesto al descubierto las contradicciones de la política regional de Estados Unidos, ya que el PYD nunca fue un aliado político de Washington, sino que solo se trataba de convivir con ellos debido a que el PYD era la única fuerza militar capaz de detener al ISIS. A pesar de que se enfriaron las relaciones entre Estados Unidos y Turquía, Washington siguió dando prioridad a sus relaciones con la OTAN que ha sido su más viejo aliado regional. De modo que cuando Turquía cruzó la frontera hacia Siria, el vicepresidente Joe Biden voló al Medio Oriente y exigió al PYD que se retirara al otro lado del Eufrates.

Es por demás obvio que los Estados Unidos y sus aliados europeos quieren evitar choques entre las fuerzas turcas y el PYD, pero no han podido hacerlo, ya que los islamitas turcos están en contra del PYD y de sus aliados árabes. Y al entrar a Siria, el presidente de Turquía, Erdogan está obligando a los Estados Unidos a tomar partido entre kurdos y Turquía.

Ante la presente situación se ve difícil que los Estados Unidos cambie sus políticas en esa región y parece que los kurdos serán de nuevo las víctimas circunstanciales de las políticas imperialistas de Washington. De modo que los días de la revolución de Rojava pueden estar contados o la confusa situación actual pudiera prolongarse durante largos años mientras persista la alianza entre Estados Unidos, Israel y Arabia Saudita.

Aunque no debe descartarse la posibilidad de que tanto los Estados Unidos como Rusia estén en la búsqueda de una acción bélica de mediana intensidad y bajo control que les permita re activar sus negocios bélicos y sus reservas de energéticos. Porque no hay duda de que China y la India van hacia el futuro próximo por otros caminos donde se excluye la violencia bélica.

Adenda: Para las viejas generaciones nos resulta algo difícil entender que los eventos actuales en el Medio Oriente pueda ser la clave de grandes cambios en lo político, en lo económico, en la vida social y en la cultura colectiva de todas las naciones del mundo donde se pueden incluir las religiones, las mitologías y las diferentes visiones del arte y de las emociones.