Caos de la Partidocracia en Europa

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En las elecciones del Parlamento de la UE en el pasado mes de mayo, de los 751 diputados que integran la Eurocámara (2014 – 2019), además de ciertos cambios que darán más poder al Parlamento, como es la modificación al Tratado de Lisboa del 2007, donde se modifica el original Tratado de la UE se observa un cambio muy importante en la conformación de los siete grupos que representan a los más de 160 partidos políticos nacionales de las 38 naciones que son miembros de la UE. Donde destacan Alemania con 96 diputados, Francia con 74, Italia con 73, Reino Unido con 73 y Polonia con 51.

Lo más notorio de esta nueva composición del Parlamento Europeo ha sido el crecimiento de los partidos de ultraderecha y de los neonazis que provienen de partidos radicales de Francia, Alemania, Hungría, Reino Unido, Austria, Polonia y Grecia. Estos partidos son racistas que piden la expulsión de extranjeros y el freno a la integración de la UE.

Aunque desde hace más de dos años se veía el ascenso de la ultraderecha, debido a los profundos sentimientos surgidos en la población a raíz de la gran crisis económica y social que surgió desde el 2008, lo que realmente ocurre en Europa es un elevado desempleo y una estanflación económica, ya que fuera de Alemania, en los demás países de la UE no existe un avance económico importante. Eso ha generado un temor creciente de los partidos que están en contra de la UE y son una amenaza al orden económico y social que se originó después de la Segunda Guerra.

No obstante, la mayoría de las naciones europeas muestran indiferencia ante los partidos de ultraderecha que se sienten orgullosos de su odio racial e inclusive hay gobiernos que protegen y alientan al racismo, como son los casos de Francia con el Frente Nacional encabezado por Marin LePenn y en Holanda por Geert Wilders, quiénes combaten abiertamente la inmigración y la integración de Europa. Además en Francia han crecido los actos antisemitas que son retroalimentados por los más de cinco millones de musulmanes que viven en Francia.

Según el profesor Erik Cohen de la Universidad de Berlín, en una entrevista muy reciente a judíos entre 18 y 40 años, un 33% de ellos está buscando la forma de huir de Francia hacia Israel, ya que los ataques a los judíos franceses se han vuelto una rutina. Aun cuando el gobierno francés implementó un programa para luchar contra el racismo y el antisemitismo a través de las instituciones educativas, según las últimas encuestas en Francia e Israel, el 85% de los judíos piensan que el gobierno francés está a favor de Palestina y el 86% vé a los franceses como antisemitas.

Existe en toda Europa un escenario político que muestra el éxito de los partidos de ultraderecha que están cooptando a grupos de la población que piensan en la incapacidad de los actuales partidos dirigentes para resolver sus problemas domésticos. Por lo que se estima que los partidos dominantes en el Parlamento Europeo buscarán bloquear las iniciativas irracionales de los partidos populistas y mantener su modelo político y social que surgió de la Segunda Guerra, pero que no es capaz de enfrentar la crisis económica y los demás problemas supranacionales actuales como el terrorismo, la inmigración, la xenofobia y todas las tensiones derivadas de las mitologías populares y de las creencias religiosas radicales.

De acuerdo a datos de la BBC, apoyados por Blomberg, los partidos contrarios a la llegada de inmigrantes, al avance de ISIS en Europa y a la cesión de soberanías nacionales en favor de la UE están encontrando un fuerte apoyo popular, al que se suma la desilusión por el ‘establishment’ político tradicional. Algo similar a lo que ahora ocurre en los Estados Unidos.

Esto se reflejó en el hundimiento de los partidos de centro-izquierda y de centro-derecha tradicionales que se han repartido la presidencia de Austria desde fines de la 2ª. Guerra. Según Katia Adler, quién ha sido corresponsal de BBC en Viena desde hace 30 años, ella asistió a la marcha en contra de Haider, cuando aspiraba a la presidencia, al grito de ‘nunca más’ junto a decenas de miles de personas que se apretujaban en la plaza central de Viena. Pero ahora, 16 años después, el Partido de la Libertad vuelve a ser protagonista político en Austria. Aunque muchos piensan que Hofer, el actual presidente es aún más radical que Haider pero sabe esconderlo.

El actual discurso de Hofer, bajo el emblema de la flor de maíz que fue el símbolo del nazismo alemán en los años 30’s llegó muy fuerte a la población gracias a la intranquilidad generada por la cantidad récord de solicitantes de asilo, así como sucedió en otros países vecinos con la llegada de inmigrantes sirios. Lo que ahora pasa en Austria es que las organizaciones populistas de extrema derecha han resurgido con fuerza y se están haciendo oír en toda la Unión Europea.

Dicho en forma sencilla, el nacionalismo de la ultraderecha europea no sólo está en Austria, que es el país con mayor fuerza política de ultraderecha, sino que aparece en otros países de Europa occidental: Demócratas de Suecia, 13%; Verdaderos Finlandeses 18%; Partido Popular Danés, 21%; Partido por la Libertad (Holanda)10%; Frente Nacional (Francia),14%; Partido del Pueblo Suizo,29%; Hobbit (Hungría) 21%; Amanecer Dorado (Grecia) 7% y Liga Norte (Italia), 4%.

La diferencia fundamental con el pasado es que estos temas políticos se vinculaban solo con los populistas de extrema derecha y ahora forman parte del debate político general. De modo que ahora es socialmente aceptado el cuestionamiento a la inmigración, a la integración de la UE, a la fuerza del euro y a todas las clases políticas dirigentes. Además de que se extiende el escepticismo e inclusive el rechazo abierto a los partidos políticos y a las élites tradicionales que han estado en el poder desde el fin de la 2ª. Guerra Mundial.

Adenda: Lo único visible en medio de este caos político en Europa es que se aproxima un cambio radical en el modelo político, económico y social de Occidente por la simple razón que el Estado-nación y la partidocracia han dejado de funcionar.