Ciencia y Religión

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En un momento de la Historia donde coexisten grandes conflictos sociales y culturales, como el problema migratorio en Europa, la fragmentación y éxodo del mundo islámico, el crecimiento de la xenofobia, la proliferación de diversas formas de terrorismo en todo el mundo y la lenta pero continua desaparición del cristianismo me llevaron a abordar un interesante estudio científico muy actual y bien documentado que plantea el viejo conflicto entre la ciencia y la religión desde la perspectiva del cerebro del ser humano promedio.

El conflicto entre ciencia y religión tiene ahora cientos de años, pero sigue presente en los días actuales. Existen muchos estudios científicos neuronales que afirman la existencia de regiones del cerebro responsables del pensamiento ético que dejan de funcionar cuando se utiliza el pensamiento científico. Dentro de esa serie de estudios ha surgido el de la Case Western Reserve University y el Babson College, publicado por la revista PLOS ONE, cuyos resultados indican que existen dos mecanismos cerebrales en el ser humano: uno que está relacionado con la percepción social y emocional (empatía) y otro para el pensamiento analítico, donde se incluye el conocimiento del mundo físico.

El principal investigador de este trabajo, el filósofo y profesor de neurología Tony Jack explica que además de estos dos mecanismos que se suprimen entre sí, parece ser que cuando el ser humano cree en algún ente superior o espiritual suprime las redes cerebrales que son usadas en el pensamiento analítico y emplean la red empática y cuando se utiliza el pensamiento analítico para visualizar el mundo físico ocurre lo contrario.

Estos resultados se obtuvieron después de realizar ocho experimentos en los que participaron entre 159 y 527 adultos en cada uno de ellos, donde se examinó la relación entre la creencia en Dios o en un ente espiritual y el pensamiento analítico en relación a la moral. En los ocho experimentos, las personas más religiosas mostraron una mayor preocupación moral y los investigadores observaron que tanto la creencia espiritual como la empatía estaban asociadas en forma positiva con la frecuencia de los rezos, las meditaciones y otras prácticas religiosas o espirituales.

La investigación parte de la hipótesis de que el cerebro humano tiene dos campos opuestos en constante tensión. Y luego, tras practicar resonancias magnéticas en el cerebro se encontró que existe una red analítica de neuronas que permite pensar de manera crítica y otra que permite sentir empatía. De modo que ante cualquier problema se pone en marcha cualquiera de ellas.

Aunque se desconoce con exactitud como funcionan estas redes neuronales, se sabe que distintas áreas del cerebro se encargan de cosas diferentes y que tienden a suprimir unas a las otras. Y esto cambia entre las diferentes personas, aunque todas puedan usar ambas. Tony Jack señala que las personas con desórdenes mentales, como el autismo o la esquizofrenia tienden a mezclar más la actividad entre las dos áreas del cerebro. Por eso que la supresión en el uso del área emocional es un factor importante y se observa que existe más en personas con un elevado coeficiente intelectual.

Dice Tony Jack que las diferencias son más claras cuando la persona se enfrenta a un dilema moral y se sabe que para ciertos dilemas morales difíciles la red moral que cada uno emplea dictamina el tipo de principios que guían su respuesta. Después de estos estudios, los autores se preguntaron porque es tan fuerte el conflicto entre ciencia y religión. Otro de los autores, Richard de Boyatzis explica que al suprimirse un área o la otra se crean dos extremos. Y al reconocer que así es como funciona el cerebro se puede alcanzar un diálogo más equilibrado entre ciencia y religión.

Por otra parte, dicen los autores de este trabajo que es absolutamente posible que coexistan en una misma persona la visión científica y la religiosa. Dice el profesor Jack que de un total de 654 ganadores del Premio Nobel, casi el 90% pertenecían a una religión y solo el 10% restante eran ateos, agnósticos o librepensadores. Otro de los investigadores, el profesor Friedman dice que sentir empatía no significa que se tengan tendencias anticientíficas, sino que si se enfatiza en la zona analítica se compromete la habilidad de cultivar el pensamiento moral o social.

Friedman concluye diciendo que puede acortarse el conflicto entre ciencia y religión si cada una de esas actividades cerebrales realiza su función sin extralimitarse e interferir en el cometido de la otra. Mientras que la religión no tiene nada que decir de las estructuras físicas del universo, ya que es trabajo de la ciencia. Esta no puede dictaminar lo que es moral o inmoral, ni decirle al ser humano como puede darle sentido y propósito a su vida.

Adenda: Aunque todas las grandes potencias del mundo y las que están en vías de desarrollo intentan salir adelante frente a los cambios que vienen ahora con diferentes estrategias, lo cierto es que, sin excepción, todas creen tener la verdad y la idea fundamental es que sus líderes políticos y económicos del presente puedan conservar e incrementar sus propiedades y canonjías actuales.

China, el nuevo líder mundial pretende que los religiosos de todas las culturas se adhieran al Partido Comunista Chino y acepten su dirección moral y educativa, los Estados Unidos sobreviven a una gran caída económica y consideran seguir liderando al mundo con su obsoleta democracia electoral y la posesión de una gran porción del capital que circula en el mundo con su moneda impresa, mientras que Europa sigue en caída libre con lo que aun queda de la iglesia católica y cristiana.

Por desgracia nadie se da cuenta que el sistema ecológico donde vivimos está viviendo una crisis que puede ser irreversible.