¿Volverá la Igualdad al Modelo Político de los EUA?

 

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De acuerdo a los resultados oficiales de las asambleas primarias electorales hasta el día 15 de febrero del presente año 2016, la situación existente es la siguiente: Para el partido demócrata se requieren 2382 delegados para lograr la nominación de un candidato a la presidencia de un total de 4763 delegados disponibles en toda la nación estadounidense. Ahora mismo Hilary cuenta con 394 delegados y Sanders con 44. En tanto que en el partido republicano se requieren de 1237 delegados para lograr la nominación de un total de 2472 delegados disponibles. De los cuáles Trumph tiene 17, Cruz 11, Rubio 10, Kasich 5, Bush 4 y Carson 3.

A pesar de que apenas se han realizado las asambleas primarias en solo 3 estados y que representan un porcentaje ínfimo del total, se ha notado la aparición de un fenómeno político inesperado en el que las juventudes están apoyando al candidato socialista Bernie Sanders, suscitando una especie de lejana esperanza de que el modelo político actual, controlado por las principales empresas financieras, del negocio bélico y del energético llegasen a ser desplazadas por una revolución socialista auténtica.

El planteamiento más documentado sobre este fenómeno político de los Estados Unidos lo ha presentado Thomas Picketty, director de la Escuela de Economía de Paris, quién señala que el inesperado éxito del ‘socialista’ Bernie Sanders en las dos primeras asamblea primarias demócratas es debido probablemente a que se ha iniciado el final del ciclo político-ideológico que inició Ronald Reagan en noviembre de 1980.

Después de las cuatro décadas entre 1930 y 1970, cuando los Estados Unidos llevaron a cabo un ambicioso plan político para la reducción de desigualdades, mediante un impuesto sobre la renta y las propiedades altamente progresivo, como jamás se había visto en todo el mundo hasta entonces. Durante casi medio siglo, la tasa fiscal para el ingreso más alto de los Estados Unidos (superior a un millón de dólares al año) fue de un promedio de 82%, llegando en algunos casos a subir hasta 91% entre 1940 y 1960 desde Roosevelt hasta Kennedy y bajando al 70% cuando la elección de Reagan en 1980.

Por diversas razones, dicha política fiscal no afectó al fuerte crecimiento de la economía de los Estados Unidos después de la 2ª Guerra, quizá porqué la Europa destrozada fue reconstruida con dinero estadounidense a muy altos réditos y Estados Unidos nunca tuvo una guerra interna, ni procedente de otros países y las tasas fiscales europeas fluctuaban entre el 30 y el 40%. En esa misma época (1930) los Estados Unidos establecieron un salario mínimo, mucho antes que los países de Europa. Dicho salario equivalía a 10 dólares la hora en 1960. Al mismo tiempo, Estados Unidos puso fin a la discriminación racial y puso en marcha nuevas políticas sociales de protección a las clases marginadas.

Todo esto ocasionó una fuerte oposición de las grandes élites financieros y de los sectores más reaccionarios del electorado blanco. Al mismo tiempo surgió la crisis del petróleo, la inflación y una baja de los impuestos. Por lo que Reagan fue electo en 1980 sustentado en un programa que en teoría rescataría los verdaderos orígenes del capitalismo norteamericano. Cuyo punto toral fue la reforma fiscal de 1986 que puso final a medio siglo de alta progresividad fiscal con una taza de 28% en los más altos ingresos.

En los hechos, dichas políticas no fueron cuestionadas por los presidentes demócratas Clinton y Obama. Por lo que Picketty piensa que el actual éxito electoral de Sanders muestra que la mayoría de las nuevas generaciones de estadounidenses está cansada de la creciente desigualdad. Mientras que Hilary Clinton aparece ahora como la defensora del régimen político-económico que dejaron Reagan, Clinton y Obama.

Bernie Sanders intenta restaurar los impuestos progresivos del pasado, establecer un salario mínimo de 15 dólares la hora, además de un servicio médico y de educación universitaria gratuita en un momento en que los altos costos de las universidades combinadas con los bajos impuestos que recaba el Estado se han combinado para reducir en forma dramática el acceso de los pobres y de la clase media a las universidades.

Por su parte, el Partido Republicano se ha metido en un discurso absurdo en contra de los inmigrantes que han sido la base del desarrollo de Estados Unidos, además de un rechazo incomprensible hacia los islamitas que no existen en el país y una exultación hacia las cualidades superiores de las personas con la piel blanca. Entretanto, los jueces que nombraron Reagan y Bush están buscando cancelar cualquier limitación legal al uso del dinero en los procesos electorales. Complicando la participación de Sanders y de los candidatos que no tienen apoyo de las altas élites estadounidenses.

A pesar de todos estos elementos en contra, Picketty piensa que no es imposible que las nuevas generaciones de hoy o del futuro inmediato puedan crear un movimiento social de grandes proporciones, generando un nuevo ciclo político-económico que le permita a los Estados Unidos regresar a los momentos de gran éxito de hace apenas cuatro décadas.

Adenda: Es obvio que el poder político de los Estados Unidos y de la mayoría de las naciones de Occidente está en manos de una alta jerarquía financiera, de las grandes empresas que manejan los negocios de las armas y de los energéticos, además de las empresas que controlan los negocios de drogas legítimas y transgénicos, por lo que será muy difícil que un movimiento socialista llegue a cambiar la dirección de la política económica de los Estados Unidos.

Pero está a la vista que el orden mundial actual ya no podrá ser dictado por un solo país en este mismo momento y que los organismos trasnacionales que tratan de regular el comercio, la industria y la dirección de los patrones culturales en el mundo están cambiando sus paradigmas y pronto viviremos en un mundo en el que las emociones sean morigeradas por el predominio de las comunicaciones digitales y en general por las nuevas tecnologías que están cambiando las condiciones de la convivencia del ser humano en todos sus niveles.