Una Gran Crisis Mundial a la Vista

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Al margen de todas las acciones mediáticas, diplomáticas y de las realizadas en foros y congresos internacionales, es imposible ocultar la tensión que existe entre las grandes potencias del mundo sobre el inminente estallido de una crisis global como consecuencia de la infinidad de errores cometidos por las altas élites que manejan el complicado universo de las finanzas y de las fórmulas monetarias en el mundo. La construcción del actual orden financiero mundial obedeció a la geopolítica resultante de la Segunda Guerra Mundial, cuando todavía no aparecía la gran potencia económica de China, ni las demás grandes potencias emergentes como la India y Brasil. El Reino Unido estaba destrozado, lo mismo que Alemania y Francia. En el Medio Oriente no existía Israel y solo los países escandinavos y la Unión Soviética seguían con vida. De modo que en medio de esa ruinosa realidad se edificó el actual orden mundial con los Estados Unidos liderando a todo el mundo apoyado en un enorme arsenal bélico y en una bonante economía que reconstruía las ruinas de Europa.

Cambiando por completo la perspectiva del mundo hacia el presente, el presidente de Goldman Sachs Group Inc, de Asia dice que China se ha ahorrado alrededor de 460 mil millones de dólares con el desplome mundial de los precios del petróleo y de las materias primas fundamentales. El economista experto de Goldman Sachs ha señalado que las altas ganancias derivadas de estos bajos costos impulsarán hacia abajo a todos los costos de la nación china, desde la calefacción y la gasolina hasta el costo de las materias primas en las fábricas, reorientando el modelo de crecimiento económico de la industria pesada y la inversión hacia el consumo y los servicios.

Al mismo tiempo, la caída de los precios de las materias primas generó el hecho de que el balance comercial de China en el 2015 aumentara a 594,600 millones de dólares que compensan con creces las salidas de capitales. Asimismo se reportó que se está importando una cantidad récord de crudo. Todo esto ha provocado el pesimismo del club de Davos, quiénes no encuentran la forma de convencer a la población mundial de que la economía está bajo control, a pesar que las diferentes bolsas de valores del mundo sumaron pérdidas por 7.8 billones de dólares durante el 2015 de acuerdo a las estimaciones del Bank of America Merryl Lynch.

De acuerdo a este banco estadounidense, este mes de enero será recordado como el momento más dramático de la economía desde la Gran Depresión de 1929. El desplome de la confianza de los empresarios en el sistema financiero global no parece detenerse. Según las encuestas de Price Water House Coopers, en la opinión de 1409 presidentes ejecutivos de grandes empresas que fueron encuestados en 83 países sobre el panorama económico global, el 66% de dichos presidentes considera que sus organizaciones corporativas enfrentan mayores amenazas hoy que hace tres años y solo el 27% cree que el crecimiento global va a mejorar.

Eso quedó demostrado en el Foro de Davos donde no hubo consensos sobre donde y cuando estallará la próxima crisis. Aunque la prensa de Occidente señala a China como la principal causa de las turbulencias de la economía mundial. De modo que se hace muy visible una campaña dirigida contra China para tratar de ocultar los grandes conflictos internos en lo económico y lo social de los países más industrializados como Estados Unidos, Alemania, Japón y el Reino Unido.

Sin tomar en cuenta lo dicho en las últimas semanas por Janet Yellen, la presidenta de la Fed, el hecho es que los Estados Unidos ha vuelto a mostrar signos de debilidad en su economía. Hubo dos meses de contracción en el sector manufacturero y se han derrumbado los precios de los commodities al nivel más bajo de los últimos seis años. Por lo que se vuelve muy difícil conjurar el problema deflacionario. Y aún es más sombrío el panorama después de que la cotización del petróleo cayó por debajo de los 30 dólares por barril y el FMI disminuyó las perspectivas de crecimiento del PIB de 3.6 a 3.4% para este año.

De hecho, las políticas de crédito barato impulsadas por los bancos centrales de los países industrializados, tras la quiebra de Lehman Brothers causaron grandes distorsiones en los mercados de crédito y ahora todo el mundo está pagando ese grave error. Según Paul Singer de inversiones Elliot Managment, los grandes bancos centrales han inyectado cerca de 15 billones de dólares a la economía mundial desde la crisis del 2008, mediante la compra de bonos de deuda soberana y activos hipotecarios con lo que se ahondó aún más la fragilidad financiera.

Por otra parte, la zona del euro no consigue salir de las bajas tasas de crecimiento y la crisis no solo golpea a España y a Grecia, sino a toda Europa, mientras que la deflación empieza ahora en Alemania desde que se dio a conocer que los precios al consumidor apenas subieron un promedio de 0.3% durante el 2015, la cifra más débil desde la recesión del 2009. Otro tanto ha sucedido con Francia, donde Hollande anunció un ‘estado de emergencia económica’ debido al alto desempleo y a la baja inversión.

Esto mantiene muy preocupado al BCE (Banco Central Europeo) que difirió las medidas de estímulo hasta marzo, e igual ha sucedido con el Banco de Inglaterra y el Banco de Japón que no logran sacar del atolladero a sus economías, ni incrementar la inflación que se conserva muy alejada de la meta oficial del 2%.

Mientras que la dominación total del dólar americano hace pensar que los Estados Unidos sigue jugando un papel decisivo en la economía global. Aunque sea obvio que la elevación de la tasa de interés de los fondos federales haya sido un grave error, ya que no existían elementos para pensar que se había recuperado la economía de los EUA. Por lo que es muy probable que el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) de la Fed reduzca la tasa de interés de referencia en el corto plazo y se ponga a esperar lo que suceda en los hechos de la economía global en el corto plazo. Ya que la realidad del futuro inmediato de la economía global es un grave enigma.

Adenda: Si a este conflicto estructural de la economía mundial se agregan los problemas migratorios de Europa, las diversas formas de terrorismo existentes y los conflictos étnicos y religiosos recrudecidos en todo el mundo, el panorama final no es nada alentador. Aunque se advierte que la guerra de grandes dimensiones ha sido conjurada en función de la bancarrota de las grandes potencias.