Renace la Guerra Santa en Irak

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Ahora que China ya ha tomado control de las regiones del Sudeste Asiático y del Pacífico Norte, donde los Estados Unidos y su socios europeos ejercieron acciones bélicas durante muchos años del siglo pasado, la región del Norte de Africa vive un impase donde nadie tiene el control que originó la ambición del imperio de Norteamérica, con la excepción del Medio Oriente, donde aún están redivivas las principales fuerzas políticas y religiosas que han existido en esa región desde hace más de 1350 años.

 

Hace apenas unos días, alrededor de 30,000 soldados iraquíes que protegían a la ciudad de Mosul huyeron, dejándola a merced de 900 milicianos del ISIS muy bien equipados y queriendo pelear. En solo una semana, los yihadistas del ISIS han tomado control de Tikrit, Tal Afar y de algunos sectores de Bakuba, por lo que ya están a 60 kilómetros de Bagdad.

 

Tras la caída del Gobierno de Sadam Hussein se organizaron varias decenas de grupos insurgentes en el norte de Irak y aun cuando los Estados Unidos aseguraron en el 2009 que dichos grupos estaban cerca de la derrota y Obama anunció en el 2011 la retirada de tropas dejando ‘soberano, libre e independiente’ a Irak. El ISIS nació en el 2013 como fusión de los extremistas sunnitas y en diciembre de ese año invadió a Faluya en el centro de Irak.

 

El papel de ISIS ha sido de gran ayuda para que los grupos extremistas avancen hacia Bagdad. En la ofensiva rebelde contra el Gobierno de Bashar al Asad, los yihadistas, con el apoyo de Al Qaeda entraron a la guerra y ya controlan varias zonas en el norte del país y de la frontera con Irak, aumentando considerablemente su fuerza militar. Pero la barbarie con la que actúan le ha generado un rechazo de los rebeldes sirios que les exigen salir de su país. La ofensiva de ISIS en Irak los separó de Al Qaeda, cuyo líder Ayman al Zawahiri anunció que retiraba su apoyo a ISIS debido a sus cruentas acciones en Mosul.

 

Las acciones bélicas de ISIS forman parte de la lucha centenaria entre sunnitas y chiítas y se encuentra en el norte de Irak, debido a que están cerca de las zonas de Siria que controlan los extremistas, ya que en esa zona está la mayor comunidad sunnita del país. Por lo que el Primer Ministro de esa comunidad Nechervan Barzani aseguró a la BBC que la lucha era muy previsible, ya que las zonas sunnitas del País habían sido olvidadas por el Gobierno chiíta del presidente Nuri al-Maliki.

 

Después de la toma de Mosul, alrededor de 150 mil personas huyeron de la ciudad, ya que los chiítas temen por su seguridad al instaurarse un estado islámico sunní independiente controlado por la mayoría de ISIS. No obstante, miles de sunnitas que son la mayoría en Mosul, ya habían apoyado a los yihadistas de la guerra de Siria y rechazan al gobierno chiíta de Bagdad, aumentando en forma considerable las filas de ISIS. Por lo que Karbalai, el representante chiíta del ayatola Sistaní en Irak dijo que todos los ciudadanos deberían luchar contra los extremistas y ya se ha armado un ejército chiita.

 

De hecho, los triunfos de ISIS son en cierto grado de tipo moral, ya que cientos de videos distribuidos han dejado claro que los extremistas son muy crueles. Obligan a los civiles a cavar sus propias tumbas y luego los fusilan o los crucifican. Aunque las fuerzas militares de Irak están formadas por 930 mil soldados entrenados por Estados Unidos, poco se han resistido ante el ejército de ISIS que no supera a los 15 mil soldados.

 

Aunque el conflicto aún no origina efectos críticos en el comercio del petróleo, debido a que la mayoría de los pozos están en el sur de Irak, la amenaza a la seguridad de la zona ya empezó a causar un aumento ligero en los precios del petróleo. Por lo que el Secretario de Estado norteamericano John Kerry dijo que se está considerando el uso de drones para atacar a los extremistas, además de dialogar con el Gobierno de Irán sobre la potencial amenaza de ISIS a dicha nación. Por su parte, el Primer Ministro iraquí, Haider al Abadí visitó la ciudad de Ramadi – a 90 km. de Bagdad – después de que el Ejército expulsara el domingo pasado a las milicias de ISIS por lo que señaló que con la liberación de Mosul podrían darle el golpe final al ISIS ya que han recibido un entrenamiento intensivo de los instructores militares de EUA.

 

El centro de la ciudad de Ramadi ha quedado destruido y las milicias de ISIS que lograron evacuar vehículos y armas pesadas dejaron las calles sembradas de bombas. Ello muestra las dificultades que afrontará el Ejército Iraquí para apoderarse de Mosul, la gran ciudad del norte con mayoría suní que cuenta con unos dos millones de habitantes. El despliegue de las milicias chiítas ayudo mucho en el otoño de este año para que el Gobierno de Irak recuperara Tikrit que está a medio camino entre Bagdad y Mosul, además de la refinería de Baijí, donde se produce gasolina.

 

Por su parte, el Ministro de Finanzas Hosiyar Zebari declaró a la agencia Reuters que el gobierno de Bagdad buscará la ayuda de los peshmergas, quienes son las milicias del Kurdistán autónomo para poder tomar Mosul y poner fin al califato de ISIS en la parte norte de Irak. Los kurdos lograron expulsar a ISIS de la región yazidí de Senjar, al noreste de Mosul, por donde están las rutas que van hacia Raqqa, la capital del califato en el norte de Siria. ISIS ya perdió en Ramadi y en la presa de Tichrin, aguas arriba de Raqqa en el río Eufrates. Asimismo logró la reconquista de la capital de Al Anbar, lo que parece animar mucho al Ejército de Irak, que ya empieza a funcionar sin tener que ir de la mano de las milicias chiítas que son consideradas como una amenaza para la población sunnita que está bajo el control del Califato. Pero a final de cuentas ya se escucha mucho menos triunfalismo en el discurso de Al Bagdadi, el líder de ISIS.

 

Adenda: La destrucción del Califato de ISIS dependerá de lo que decidan los altos mandos de la ‘inteligencia’ de los Estados Unidos que ahora mismo están sufriendo la incertidumbre del proceso electoral presidencial.