La Crisis Geopolítica Actual

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Ahora mismo toda Europa vive de zozobra en zozobra. Su alto índice de desempleo no disminuye en los últimos ocho años, hay un retroceso notorio en su proceso de integración, aumenta la xenofobia, el euro se tambalea, se incrementa la inmigración no deseada de los países africanos, persisten los embates rusos y las amenazas de conflictos religiosos y culturales procedentes del Norte de África y del Medio Oriente, además de la guerra en Ucrania. El mundo entero tiene ahora más problemas que durante la Guerra Fría y padece de mayor inestabilidad que en el período de la postguerra hasta la caída del Muro de Berlín en 1989.

 

Los Estados Unidos viven una recuperación económica en su clase social alta, pero siguen dentro de una lucha política interna donde se intenta neutralizar cualquier situación que pretenda lesionar sus intereses tradicionales vitales, como no pagar impuestos y no ayudar con servicios sociales, de salud y médicos a las clases sociales de menores ingresos. Hasta hoy no se ponen de acuerdo las dos facciones políticas existentes en la forma de ordenar al Medio Oriente. Según la Casa Blanca, ese objetivo se obtendrá moviendo las piezas del ajedrez geopolítico regional. Ya sea impulsando a Turquía, a Arabia Saudita, a Israel o a Irán para que luchen entre ellos y no representen una amenaza para los intereses de los Estados Unidos en esa región.

 

Además de este confuso proceso de control en el Medio Oriente que no ha sido autorizado y ni siquiera comentado ante las autoridades internacionales se están llevando a cabo dos eventos muy importantes en esa región: Egipto está duplicando la capacidad de operación en Canal de Suez y elevando sus ingresos de 5,000 a 13,000 millones de euros anuales, además de un plan para atraer 20,000 millones de euros de inversiones en una nueva zona libre que generará un millón de empleos. Mientras que Arabia Saudita seguirá actuando durante un período desconocido de tiempo en contra de sus propios intereses económicos, al mantener un alto nivel en su producción de petróleo. Aun cuando afecta a Rusia y a Irán el costo de hacerlo es muy alto y daña su economía.

 

El denominado Estado Islámico no es una narrativa inventada para justificar la lucha antiterrorista de Occidente, sino una verdadera bomba nuclear para llevar a cabo un eventual plan de estabilización en el Medio Oriente. Si se continúa demonizando al Islam en bloque, todas las perspectivas de solución del problema se volverán más difíciles. Solo el diálogo interreligioso entre los países de la zona podría ayudar a la solución del problema. Aunque desde hace varios años los Estados Unidos intentan solucionar el viejo problema del Medio Oriente para poder dedicarse a los conflictos crecientes en el Lejano Oriente, Rusia, China y los Estados Unidos enlazan el asunto con Europa y crean la nueva ‘ruta de la seda’ entre Pekín y Berlín; Rusia conduce su influencia mediante el impulso a sus empresas de armamentos y su lucha por el territorio de Ucrania, mientras los Estados Unidos buscan amurallar a China mediante su alianza con Tokio y su inesperada y reciente coalición con Vietnam.

 

Mientras tanto, en África ocurre un fenómeno paradójico, ya que la mayoría de sus países crecieron debido a los buenos precios de sus materias primas básicas, pero no se han desarrollado sus economías estatales, aunque ha surgido una nueva clase media en casi toda África. Esta contradicción aumenta por el proceso de balcanización que hicieron los europeos al fingir que los independizaban. De modo que crearon tantos países como los necesarios para garantizar la debilidad de cada uno de ellos. Aún en los principales países como Nigeria, Argelia, Egipto y Libia nada sucede ahora ni sucederá en el futuro próximo, ya que en los hechos siguen siendo Colonias bajo el control total de sus viejos amos.

 

Aun cuando en Latinoamérica se pretende crear una articulación política y económica entre sus principales naciones, en los hechos subsisten grandes problemas, ya que Brasil, que está a la cabeza de todas, sufre de una crisis política sin precedentes al reorganizarse y fortalecerse las fuerzas políticas neoliberales que existían antes del surgimiento de la izquierda con Lula, donde el Gobierno de Washington intenta recuperar sus antiguos poderes y sus enormes inversiones que han sido perdidas en gran porcentaje ante las nuevas transacciones financieras y económicas con China, Rusia y Alemania; mientras México, la segunda potencia en importancia de Latinoamérica continúa con los añejos problemas de sus mafias y con la iniquidad social de sus estructuras; Argentina aún no resuelve su modelo político y económico creado por Kirchner; Colombia no ha podido arreglar los efectos ocasionados por sus guerras internas y Venezuela sufre por ahora la peor situación política y económica de toda Latinoamérica con una dictadura sin ideas que está enfrentada a los países líderes de Occidente.

 

Lo único visible en toda Latinoamérica es que su geopolítica regional en acción carece de una ideología específica y hay una fragmentación política, social y cultural sin precedentes. Solo se lucha por acaparar patentes, negocios, recursos y espacios territoriales, pero en el fondo solo se defienden intereses materiales.

 

Adenda: Es muy difícil intentar una visión geopolítica a nivel global, pero no hay duda de que podrá estar más cerca de la realidad que las que se realizan desde una perspectiva regional o nacional.

Solo para abonar un poco en ese sentido, en el principal periódico de China (Xinhue) del día 6 de agosto se señala como muy probable que la moneda internacional china (el renminbi) pasará en este mismo año a formar parte del grupo de monedas que podrán ser utilizadas como instrumento de cambio en todo el mundo de acuerdo al FMI (Fondo Monetario Internacional).