Crisis del Cristianismo en el Siglo XXI

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Los hechos sangrientos que han ensombrecido al mundo con los crímenes de radicales de la iglesia islámica en países de Europa me ha impulsado a tratar de hacer un breve análisis sobre la crisis que existe ahora en la Iglesia cristiana que fue anterior a la musulmana, pero que aún conserva sectores muy radicales en ciertas regiones del mundo como el Medio Oriente, Latinoamérica y algunas regiones de Africa que son elementos potenciales de una crisis de radicales similar al de la iglesia musulmana.

 

La tradición religiosa cristiana de Occidente está fundamentada en el platonismo y en el dualismo de Agustín de Hipona. Es una hipótesis teológica de caída-redención de la que se deriva una espiritualidad que enfatiza la voluntad, el sufrimiento y la penitencia. No obstante, desde principios del siglo 21 han surgido nuevas teologías que devuelven al ser humano su relación original con el cosmos, lo libera espiritualmente y lo abre a la alegría, a la belleza, al ecumenismo y a una nueva manera de orientar su espiritualidad, su sexualidad y cambiar su visión de la economía, la política, el arte y la liturgia que ha generado una grave crisis de identidad hacia el interior de la Iglesia cristiana actual.

 

Existen por lo tanto nuevos retos para la Iglesia cristiana en su visión teológica del siglo XXI. Como la religión es producto de la cultura humana es que existen gran cantidad de religiones que son muy diferentes en su forma exterior pero todas tienen la misma estructura fundamental. Todas poseen una mitología, un culto y una clase especial dedicada a ese ejercicio litúrgico. En el caso particular de la religión cristiana existe además la participación de diversas culturas cercanas que influyeron durante su desarrollo secular.

 

Como todas las religiones, la cristiana plantea el origen y el sentido de la vida, el problema de los valores, el sitio del ser humano en el universo y la salvación del mundo de todas las cosas negativas. La religión cristiana ha ido cambiando y lo seguirá haciendo en el futuro aunque en el presente está agotada y no ofrece respuestas a los retos de la cultura actual.

 

Tomando los hechos como fueron, Jesús no fundó ninguna religión, ni proclamó una doctrina religiosa o una mitología; nunca habló de Dios, no fundó ningún culto, ni creó una clase social privilegiada.   El reino de Dios que Jesús inauguró no es ningún reino religioso, sino una renovación de la humanidad que supuestamente cambió el sentido de la historia humana, abriendo una nueva época que es la final y definitiva. Es una especie de mensaje político universal de convivencia social pacífica sin excepciones étnicas, religiosas e ideológicas.

 

Posteriormente los discípulos de Cristo construyeron una religión con diversas interpretaciones de su mensaje. Aunque en muchos casos la religión ocultó el evangelio original, los primeros cristianos fueron creando una doctrina que utilizó muchos elementos del judaísmo y de otras religiones cercanas creando un culto y todo un sistema jurídico que se convirtió en una institución política y eclesial muy compleja. La Iglesia Cristiana, al igual que todas las religiones es muy conservadora y trata de crecer en un mundo permanente donde todo tiene una explicación religiosa. Aunque ha tenido que evolucionar con la historia siempre ha sido renuente a cualquier solicitud de cambio voluntario.

 

En total contraposición a la religión, el evangelio o mensaje de Cristo no acepta al mundo existente, ya que su esencia es cambiarlo. Existe un conflicto permanente entre ricos y pobres, mientras la religión quiere paz, aunque sea mediante alianzas con los poderosos, el evangelio quiere conflicto. De modo que la tarea de la teología es liberar al evangelio de la religión. Su acción es positiva si intenta buscar el evangelio y no olvidarlo en medio de la complicada liturgia religiosa y de la omnipotencia de sus altos jerarcas.

 

 

Durante muchos siglos la teología estuvo al servicio de la institución eclesial para defenderla de las herejías y de sus enemigos, desde el Concilio de Trento (1545 – 1563) hasta el siglo XX y en algunas regiones de Occidente hasta el Concilio Vaticano II. Durante todos esos siglos la teología fue el arma intelectual contra las iglesias que habían sido reformadas y contra la modernidad, permaneciendo siempre al servicio de la alta jerarquía. En cierta forma era un arma dirigida contra los laicos, pero con la Reforma la teología (o sea su única versión genuina de la verdad) pasó a quedar bajo el control total de la alta jerarquía eclesial.

 

En todas las religiones del mundo su parte más importante es el culto. Durante siglos, los cristianos han creado un enorme edificio litúrgico, muy riguroso, cuidando de todos sus gestos y de sus palabras. Sus ritos se inspiraron en el Antiguo Testameto y en las religiones de los pueblos que fueron cristianizados. Se definieron 7 sacramentos, además de infinidad de bendiciones y de otras liturgias. Después del Concilio Vaticano II hubo algunos cambios muy superficiales pero en esencia todo quedó igual. Dando como resultado que muchos católicos han abandonado un culto que ya no tiene significado para ellos y les es muy difícil entender de qué modo esa liturgia se pueda relacionar con su vida individual y social del presente. Tampoco se practica ya la unción de los enfermos y casi nadie realiza el sacramento de la penitencia. Por lo que son un enigma los mecanismos que podría usar la Iglesia para recuperar su sentido litúrgico fundamental en la sociedad actual.

 

Como es sabido, los sacerdotes son la base institucional de todas las religiones al proveer el culto. Por desgracia, después del emperador Constantino (306 – 337) el clero se separó del pueblo y formó una casa con su propia sub-cultura bajo un sistema rigurosamente monárquico. Por lo que ahora mismo todos los poderes están en el Papa, quien delega una parte de ellos a los obispos, a los presbíteros y a los diáconos. Esto genera una infinidad de problemas que hacen imposible construir una verdadera comunidad, por lo que el rechazo al clero es uno de los motivos fundamentales de la deserción en la Iglesia Católica y de la falta de interés de niños y jóvenes en permanecer fieles a una institución ajena a los intereses del mundo digital.

 

Adenda: El conflicto actual de la Iglesia Católica es muy diferente al de la musulmana, pero el grave descontrol de gran parte de su alta jerarquía y de su sacerdocio puede conducir a problemas aun más graves a los que ahora causa el islamismo radical en Europa. Con el desarrollo político de la Iglesia pentecostal en Brasil ahí se encuentra ahora el punto más peligroso del cristianismo en el mundo.