Descolonización (Primera Parte)

collonization

De la combinación entre la historia, la geografía y la política surge la ciencia social conocida como geopolítica, mediante la cual se diseñan los planes y los propósitos de una nación con relación al resto del mundo. A través del ‘mass media’ se conoce la historia fundamental de cada país y se difunde la información para aplicar las políticas nacionales, identificar y cooptar recursos estratégicos que hagan falta, almacenarlos y realizar un largo proceso de estudio donde los gobiernos de los Estados acumulan las herramientas necesarias para tomar decisiones y llevar a cabo sus políticas internacionales.

De ahí se derivan las alianzas bélicas y comerciales, así como la instalación de las agencias diplomáticas de las diversas naciones del mundo con las que existen relaciones de diversas índoles y los acuerdos nacionales para operar en el mundo económico, financiero, comercial y de la comunicación. Al estar viviendo un momento histórico global donde han desaparecido los medios de comunicación a través de la palabra oral y escrita, así como las imágenes convencionales del mundo cinematográfico, televisivo y del espectáculo conviene hacer un breve repaso de la historia de la geopolítica para tratar de descifrar el momento actual donde existe una rápida recomposición de la geopolítica mundial que apenas hace unas décadas era bipolar y ahora tiende a ser de naturaleza multipolar, desapareciendo poco a poco el concepto de naciones y de colonias.

Cuando concluyó la Segunda Guerra Mundial, los principales países colonialistas eran la Gran Bretaña y Francia que controlaban más del 80% de la población y de los territorios coloniales en el mundo. Después de este conflicto mundial, las dos potencias ganadoras – Estados Unidos y Rusia – impusieron en todo el mundo el falso discurso de la ‘autodeterminación de los pueblos’ y se indujo un rápido colapso de los imperios coloniales. Apenas en dos décadas se disolvieron gran parte de esas colonias europeas que habían sido creadas en más de cuatro siglos y empezaron a nacer nuevos países que desde entonces están sufriendo crisis permanentes y constituyeron el denominado ‘tercer mundo’.

Entre los años de 1800 y 1880 los imperios coloniales de las potencias europeas se anexaron un total de 17 millones de kilómetros cuadrados y en las tres décadas comprendidas entre 1880 y 1910 se apropiaron de 20 millones más. Por lo que en ese momento anterior a la Primer Guerra Mundial, los países de Europa eran dueños del 85% de la superficie total del Planeta. Aunque debe entenderse que esta nueva forma de dominio tenía otra composición a las del pasado feudal y monárquico cuando Europa era el corazón comercial del mundo desde el siglo VI hasta fines del siglo XVIII.

Según los grandes expertos en esta materia del imperialismo, el criterio de los políticos de las potencias colonizadoras en este nuevo período consideraban de gran importancia el control de las materias primas claves para el desarrollo económico, a la vez que buscaban impedir que las demás naciones europeas controlasen lo que ellos consideraban como fuentes de riqueza. Pensaban que el control del círculo de comercio colonial les generaría enormes riquezas en el futuro inmediato.

Muy pronto se encontró que estas premisas políticas estaban erradas, aun cuando hubo algunos casos aislados en las que fueron ciertas, como el control del petróleo en Latinoamérica y en el Medio Oriente o de las minas de diamante en Sud África. Pero dichos beneficios fueron muy pobres en comparación a los enormes costos de la administración de las colonias, con grandes ejércitos para poder controlar a los nativos nacionalistas. Esta situación se volvió insostenible para las naciones pequeñas como fue el caso de Portugal que con una población de 8 millones tenía que mantener a un ejército de 200 mil soldados profesionales en Angola, Mozambique y Guinea entre 1961 y 1964, cuyo presupuesto significaba el 50% del presupuesto nacional. Por su parte, Francia financiaba un ejército de 400 mil soldados durante los años críticos de la sublevación en Angola.

Entre los años de 1884 y 1919, las colonias de Alemania en África, como Camerún y Nueva Guinea tenían una superficie que era varias veces la de Alemania y solo le aportaban menos del 1% de su comercio total. Mientras que en el Congo Belga existía un territorio de 2, 345 millones de kilómetros cuadrados y era equivalente a 80 veces el territorio de Bélgica en Europa. De modo que los países europeos tenían que mandar subsidios en forma constante a sus elefantes blancos en África, mientras la riqueza estaba fluyendo hacia las grandes economías de Estados Unidos, Rusia y China. Para el final de la Segunda Guerra Mundial, la principal potencia colonialista en el mundo era la Gran Bretaña que poseía 32 millones de kilómetros cuadrados y su posesión más importante era la India con una población de 400 millones gobernada por una pequeña élite de funcionarios públicos británicos que eran apoyados por autoridades de nativos occidentalizados y un ejército de hindúes con 250 mil soldados.

Además de la India, los ingleses poseían Australia, Nueva Zelandia, Canadá y Sud África en el mundo de los blancos, mientras que en América y el Caribe poseían Jamaica, la Guyana, Honduras, las islas Bermudas, las Bahamas y Belice. En el sudeste asiático tenían otras ‘joyas de la Corona’ como Hong Kong, Birmania y Singapur, además de Gibraltar, Malta, Chipre, Jordania y Palestina en el Mediterráneo. En África tenían Gambia, Sierra Leona, Nigeria, Camerún, parte del Sudán, de Somalia, de Uganda y de Rhodesia además de los grandes territorios de la India y Pakistán en Asia.

Los franceses controlaron hasta 1939 más de 11 millones de kilómetros cuadrados y 64 millones de habitantes en África, donde su gran joya era Argelia, aunque destacaban también los protectorados de Túnez y de Marruecos en el norte, mientras que en el sur controlaban a Mauritania, Senegal, Costa de Marfil, Sudán, Guinea y Nigeria. En el Medio Oriente controlaban a Siria y Líbano, a Indochina y a Tahití en el sudeste asiático y a Martinica y la Guyana Francesa en el Caribe. Aunque el estilo de dominio de los franceses difería mucho de los demás países por las ideas que había aportado la Revolución Franceses, todos por igual fueron perdiendo la mayoría de sus posesiones entre 1947 y 1970.

Adenda: Hubo muchas regiones y países que fueron colonias o posesiones de diversas potencias durante ese período de tiempo y aún carecen de una identidad nacional, como el caso de México que pasó por el control de España, de Francia y en el presente depende de los Estados Unidos.

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