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A mediados del siglo 17, el famoso científico inglés Isaac Newton comentaba que el total de los conocimientos acumulados durante toda la historia de la Humanidad apenas era equivalente a una gota de agua en la inmensidad del Océano. Cerca de tres siglos después, Karl Popper, insigne maestro de la Universidad de Oxford señalaba que todas las artes, las disciplinas filosóficas y las ciencias acumuladas han sido las más trascendentes y persistentes pretendiendo descifrar el origen del ser humano, su probable destino y las distintas formas y estructuras sociales que le permiten convivir con sus semejantes y con la naturaleza.

Para la realización de dichas actividades intelectuales, el ser humano ha utilizado sus cinco sentidos organolépticos, pero de forma muy especial los de la vista y el auditivo. De la observación del espacio visible y de los sonidos se derivaron las primeras teorías físicas que luego se convirtieron en fórmulas de sobrevivencia y posteriormente en artes y ciencias que le han permitido ser la especie animal del Planeta con mayor índice de crecimiento demográfico y de desarrollo cerebral durante los últimos cientos de miles de años.

No hay duda de que los principales eventos de la Humanidad que han propiciado el desarrollo del cerebro humano han sido el cambio hacia una posición vertical en el tránsito sobre la Tierra del ser humano, el nacimiento del lenguaje oral y posteriormente la creación del lenguaje escrito. Aunque no pueden desdeñarse la importancia del fuego y de las armas arrojadizas que le permitieron sobrevivir a las largas etapas de la cacería de la edad del hielo, además de poder almacenar durante mayor tiempo a los alimentos procedentes de los animales que eran cazados.

El arte, la política y la religión fueron las tres principales funciones mentales colectivas que le permitieron al ser humano su desarrollo a través de la Historia. Y apenas en los últimos años surgió el pensamiento científico crítico sobre el que se ha construido gran parte del conocimiento y de la estructura social del presente. Desde que surgió el lenguaje escrito, la transmisión del conocimiento y de los poderes políticos y religiosos se simplificó notablemente, ya que sus imágenes sólo eran transmitidas a quiénes se consideraban los herederos legítimos de la pequeña élite en el poder y se convertían en símbolos de control indescifrables para las grandes mayorías que no pertenecían a la élite.

Ha sido tan prodigioso y selectivo ese sistema de transmisión de los símbolos del poder que hasta el presente funciona con gran éxito en todas las regiones del mundo, sin importar su cultura colectiva, ni su particular mitología que los domina. A pesar de que la ciencia ha ido destruyendo todos esos símbolos de las distintas mitologías, religiones e ideologías, ahora mismo el mundo vive la experiencia insólita de una nueva realidad donde ha ido desapareciendo poco a poco el uso de la palabra escrita y oral, para dar espacio a una nueva relación entre los seres humanos expresada en una fórmula de comunicación con nuevos símbolos muy efectista y efectiva que va destruyendo las emociones y la capacidad de análisis del cerebro humano.

Se va construyendo una nueva humanidad que sin pretenderlo en forma deliberada va creando una nueva sociedad humana a nivel global más democrática e igualitaria a la que pretendieron los pensadores de la Ilustración hace más de doscientos años. Es obvio que las apariencias y lo más visible de este fenómeno social muestran todo lo contrario, ya que todas las sociedades nacionales han unificado sus paradigmas alrededor del dinero y de las cosas materiales que puede conseguir, pero el hecho real es que al desaparecer los títulos nobiliarios que han proporcionado el dinero en los siglos pasados, el ser humano va descubriendo una serie de elementos liberadores, democratizadores e igualitarios donde ya no tiene sentido la distinción entre las diversas etnias, la diversidad de inteligencias ni la capacidad para generar riquezas.

Las ciencias neuronales actuales han descubierto y han comprobado de forma irrefutable que todas las etnias del mundo poseen el mismo grado de desarrollo neuronal, por lo que el sueño de libertad, igualdad y fraternidad de la Ilustración creado hace más de dos siglos se antoja ahora totalmente factible. Sin importar que en el momento actual se haya recrudecido el fascismo, complicado con la idea de que existen grupos raciales superiores que son los favoritos de los seres metafísicos o dioses que han dominado al mundo desde que nació.

Adenda: A pesar de todas las amenazas y de todas las teorías belicistas y negativas que existen en este momento, el mundo ya es mejor y supera a todas la hipótesis conspiracionistas generadas por los pequeños pero poderosos grupos de multimillonarios que dominan al mundo actual.

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