Vuelve la ´Guerra Fría´

ponchoguerra
El pasado 17 de julio, el Primer Ministro de Rusia Dmitri Medvédev reaccionó airadamente por las sanciones económicas que los Estados Unidos pretenden imponer a su país en función de las acciones que están realizando en la crisis de Ucrania, advirtiendo que esa política exterior errónea podría hacer retroceder las relaciones entre los dos países a la situación de los años más críticos de la Guerra Fría. Medvédev calificó de ilegales a las medidas impuestas por Washington, arguyendo que no están fundamentadas en una decisión de la ONU y son por lo tanto unilaterales y arbitrarias. Señaló además que esas sanciones están afectando en alto grado a los trabajadores de los sindicatos que operan en los sectores de defensa, energía y de algunos bancos y están prohijando un gran odio popular contra los Estados Unidos y Europa.

Un día antes del discurso de Medvédev, el Gobierno de los Estados Unidos había anunciado que sus medidas de castigo a Rusia por el conflicto de Ucrania serían en contra de las empresas públicas más importantes de Rusia, como son los casos de los bancos Gazprombank y Vnesheconombank y de las empresas energéticas Roseneft y Novatek, cuyas acciones descendieron más del 5% en el mismo día del anuncio de la sanción de Washington. Por lo que el canciller ruso acusó a la Casa Blanca de promover un acto de derramamiento de sangre en el sector oriental de Ucrania, al tratar de legitimizar las acciones militares de Kiev contra los sublevados a favor de Rusia en las regiones de Donetsk y Lugonsk.

Según la cancillería rusa de Relaciones Exteriores, la infundada pretensión de los Estados Unidos de cargar sobre Rusia el origen de la guerra civil ucraniana solo demuestra el fracaso total del plan de la Casa Blanca de apaciguar por la fuerza el gran descontento popular en un país lejano, donde no conocen su estructura étnica, ni tienen idea de las verdaderas causas que motivan su levantamiento, sino que obedecen a una idea obsoleta de sus particular visión de la democracia y de la justicia.

Por su parte, el viceministro ruso de Relaciones Exteriores, Riabkov advirtió que Rusia respondería tarde o temprano a las sanciones norteamericanas y tomaría medidas que no gustarían a Washington. Asimismo, señaló estar decepcionado también de la Unión Europea por aceptar sin cuestionamientos las sanciones unilaterales de Estados Unidos contra Rusia diciendo que Bruselas, al igual que Washington culpa de todos los males a quiénes se esfuerzan por disminuir la tensión en Ucrania y acalla hechos visibles como la huida de refugiados de Ucrania hacia Rusia, además del cañoneo de territorio ruso y de otras provocaciones que provienen de Kiev.

No obstante que los altos funcionarios rusos de Relaciones Exteriores declararon que Rusia tomaría graves acciones en contra de los Estados Unidos por su intervención en un país que contiene las principales rutas de gas hacia Europa y el bastión de sus principales fuentes de alimentación, en los hechos, todas esas acciones de respuesta de Rusia ya estaban planificadas con antelación y justo unos días antes de las declaraciones oficiales de ambas naciones beligerantes, el Primer Ministro, Valdimir Putin ya había concertado reuniones políticas con Cuba, donde volverá a establecer un estratégico punto de espionaje a los Estados Unidos y una estación de misiles teledirigidos que le causarán gran problema político y de costos de autodefensa a quienes operan el Gobierno de Washington.

En esas mismas fechas, Vladimir Putin hizo visitas personales a Nicaragua y Argentina, además que consiguió reunirse con gran parte de los países del Cono Sur, con la excepción obvia de Colombia que está bajo el control total de Washington y de Uruguay que tiene un verdadero gobierno autónomo. Ha sido tan incompetente Kerry, el Secretario de Relaciones Exteriores de los Estados Unidos y han disminuido tanto los recursos financieros del Estado norteamericano, que ya ha perdido gran parte del control de sus colonias en el exterior, mientras se va reforzando el poder del gran eje global de China y Rusia, con los otros dos miembros del BRIC, más las 28 naciones asiáticas e infinidad de países que buscan su autonomía o su asociación con las nuevas potencias emergentes.

No hay duda de que este inopinado regreso a los años ochenta, cuando se estableció el modelo económico neoliberal causará grandes problemas al decadente Imperio norteamericano, donde su gran mayoría conservadora exigirá garantías a su Gobierno para conservar sus enormes riquezas, pero eso podría ser el detonante del sistema político viviente más antiguo del mundo donde se creó una supuesta ideología democrática que estaba basada en las ideas mesiánicas de la francmasonería del siglo XVIII y en los criterios creacionistas de los cuáqueros, quiénes emigraron hacia los Estados Unidos por no poder convivir con los cristianos de otras sectas religiosas más tolerantes que ellos.

Adenda.- Contrario al gran problema interno que ocasionará la nueva Guerra Fría a los Estados Unidos y a unas cuantas naciones subsidiarias, como España, México y Colombia, este fenómeno de economía política ayudará a todas las regiones del mundo al crearse un mayor equilibrio entre los poderes de las grandes naciones, al reinventarse nuevas formas de convivencia internacional y nuevos organismos globales que controlen la ecología del Planeta, al evitarse las guerras y al nacionalizarse todas las fuentes de energías y de mantos acuíferos.

Es obvio que lo más difícil será tener un control internacional del dinero que circula globalmente, pero tendrá que llegar tarde o temprano, ya que el primer intento de los BRICS para crear una banca global es la crónica de un fracaso anunciado, al invertir una cifra ridícula de 100 mil millones de dólares que apenas alcanzará para financiar a las empresas de China en el Continente Americano.

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