Gabo, escritor y político

garciamarquez

Cuando se verifica post mortum la calidad de un escritor de dimensión global como ha sido el caso de García Márquez, rara vez se observan su visión ideológica y su ética personal, ya que los críticos literarios por lo general las mantienen al margen de esos aspectos personales del artista por obvias razones, sin tomar en cuenta el hecho histórico de que en su época se inició el desarrollo más importante de la izquierda política en Latinoamérica, al mismo tiempo que el capitalismo norteamericano alcanzaba su más alto nivel de éxito de toda su historia. El caso particular de García Márquez, así como el de Octavio Paz y el de Carlos Fuentes obliga a que sus conductas políticas sean contextualizadas en el momento histórico que vivieron, ya que los tres escritores simpatizaban con la izquierda política de esa época de mediados del siglo 20.

Al igual que los dos grandes literatos mexicanos, la calidad literaria de García Márquez es magnífica, pero la forma en la que utilizaron su prestigio artístico en la actividad política individual fue muy diferente. Mientras Octavio Paz fue de la izquierda radical hasta que el sistema político mexicano logró cooptarlo, Carlos Fuentes navegó con prudencia entre las visiones capitalistas y socialistas de la política mundial y García Márquez se mantuvo siempre en el ámbito de la izquierda stalinista radical que estableció Fidel Castro en Cuba desde fines de los cincuenta y jamás se apartó de esa visión mesiánica y paranoica de la izquierda que ha servido muy poco a los sectores proletarios de Cuba y de Latinoamérica en general.

Es por demás obvio que abundan los apologistas del Gabo simpatizantes de la izquierda política y también resulta obvio que estén felices con su muerte quienes se oponen a las ideas marxistas, pero esa no es la idea central de este breve análisis, sino el de buscar en la historia de la literatura mundial genios, cuya obra no simpatice con ideologías ya existentes o que están en su inicio, sino genios literarios, como Cervantes, Shakespeare, Voltaire, Moliere, Erasmo o Pericles quienes fueron capaces de formular una visión política del mundo en el futuro a pesar de que sus ideas eran perseguidas por la ley y sus vidas corrían peligro, frente a los poderes fácticos de sus épocas.

Eso explica el encriptamiento de sus ideas que tuvieron que realizar esos genios a través de comedias hilarantes como lo hizo Moliere o de relatos de personajes que estaban fuera de la realidad, como el Quijote de Cervantes, el Cándido de Voltaire o los personajes de Erasmo. Pero no puede menospreciarse el genio de García Márquez, quién encontró un espacio en la solitud del tiempo para crear ciertos personajes que vivían fuera de la realidad y lograban alcanzar todos los propósitos y anhelos que desearía tener el ser humano si viviese en una sociedad más libre, más igualitaria y más fraternal.

Ahora mismo no sabemos si ese mundo imaginario que creó García Márquez en una pequeña comunidad de la selva colombiana llegará a existir algún día en el futuro del mundo real y en ese momento alcanzaría la misma dimensión de los grandes genios que como Cervantes y Shakespeare anticiparon la estructura de la sociedad moderna controlada por el Estado, o como Voltaire y Moliere que pudieron predecir la sociedad democrática y republicana del mundo de Occidente que en medio de una gran crisis subsiste hasta ahora.

Lo que no es posible que suceda en el futuro es el bello mundo estético interior de Octavio Paz que jamás ha existido sino en el cerebro de los grandes artistas y la sociedad construida sobre la clase media emanada de la derrama económica que generó en México la Segunda Guerra Mundial descrita por Carlos Fuentes con un estilo único y gran alegría.

Por desgracia, ese mundo maravilloso creado por García Márquez está sustentado en una visión ideológica que va desapareciendo en todo el mundo y es muy difícil que resurjan los valores del mundo marxista en una nueva sociedad en la que se ha encontrado que la conciencia moral en el individuo es cada día más escasa, mientras se potencializan todas sus conductas negativas.

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