La Decadencia de Occidente (I)

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Según el eminente filósofo alemán Oswald Spengler ‘el cesarismo’ es la tendencia de los ciudadanos en las fases tardías de las civilizaciones, al situar sus preferencias en figuras plutócratas, en beneficio del pueblo. Aunque el objetivo de los ‘césares’ es el poder establecen una alianza con los desfavorecidos para vencer a los aristócratas, ya que ellos no se venden, sino que quieren el poder y no el dinero.

Spengler escogió el nombre de Julio César, ya que él se comportó como populista en su momento, amenazando al poder del senado romano (o sea la plutocracia) y proclamando su intención de realizar reformas en la sociedad romana que beneficiasen al pueblo en detrimento de los poderosos. Ya se sabe cómo acabó Julio César, pero el sistema quedó golpeado desde entonces y Roma pasó a una nueva fase imperial.

El equivalente histórico anterior fueron los ‘Tyrannos’ de Grecia, donde dicha palabra no tenía el matiz peyorativo que tiene en el presente y de hecho, la mayoría de ellos ejercieron el poder con el apoyo del pueblo en contra de las oligarquías existentes y en las crisis de deudas de las nuevas economías monetarias de la zona que originaban una concentración de riqueza insostenible.

Spengler escribió su libro titulado ‘La Decadencia de Occidente en 1918, antes del nazismo, pero ya percibía la Gran Crisis de Deuda de finales de los 20s y los 30s, la llegada del fascismo y del nazismo a Europa y las políticas de Roosevelt en los Estados Unidos que entonces fueron consideradas ‘fuera de todo consenso’, ‘comunistas’ y ‘autoritarias’. Situaciones que ya se estaban realizando en Europa por los regímenes fascistas mediante grandes programas de empleo en el sector público.

Quizá ahora estemos en otra tesitura similar, donde los ciudadanos ven sus condiciones de vida mermadas sujetas a una especie de ‘servidumbre por deudas’ con la pérdida progresiva de las redes de seguridad tradicionales, de la extensión de la familia y de las comunidades tradicionales barridas por la Modernidad y sus secuelas sociales de soledad, con unas políticas que son agentes del poder económico real.

O sea que el ‘populismo democrático’ puede ser la última fase del ‘cesarismo’ autoritario que inicie la desaparición de deudas o quizá algo peor.

Adenda: Continuaré con este brevísimo estudio de la ‘decadencia de Occidente’ en los tiempos actuales.