Colapso de la Industria Automotriz

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El 1º de junio del 2009, General Motors se declaró en bancarrota en Nueva York. Con 83,000 millones de dólares en activos y 173,000 mdd en pasivos, convirtiéndose en la mayor quiebra de la historia y salió de la protección por bancarrota el 10 de julio del 2009, apenas un mes y 10 días después, ya que el Gobierno de los Estados Unidos absorbió toda su deuda mediante el pago de sus pasivos con los impuestos de la población. De modo que todas sus acciones pasaron a propiedad del Gobierno. Posteriormente vendió la mayor parte de ellas con grandes ganancias y GM se convirtió de nuevo en una empresa privada en la que el Gobierno Federal poseía una pequeña parte de sus acciones.

Eso no impidió que General Motors anunciara hace unos días que despedirá al 15% de su fuerza laboral incluyendo a buena parte del personal administrativo y cerrará plantas productivas en EUA y Canadá, lo que significa un golpe brutal para la idea trasnochada de ‘recuperar a los Estados Unidos’ que balbucea a diario el Presidente Trump.

Pero el fondo del problema de la crisis automotriz actual es muy complejo, ya que a los problemas energéticos y ecológicos que generan los autos que operan con combustibles líquidos se agregan los altos costos de los automóviles eléctricos, híbridos y que funcionan con energías limpias. Además de la complejidad moral y social que añaden la infinidad de instrumentos electrónicos y digitales que ya forman parte de la compleja vida de las nuevas familias.

Tampoco se puede desdeñar que además de estos problemas de la vida doméstica y familiar están los que corresponden a la nueva dimensión de las fábricas y de las entidades productivas, donde la robotización y la digitalización están acabando con el trabajador que no tiene preparación tecnológica adecuada y cada vez vive una vida más difícil, sin servicios de salud y ni siquiera de educación fundamental.

Por lo que la mayoría de los analistas de Bloomberg, Forbes y de Wall Street Journal advierten que habrá una recesión en la economía de los Estados Unidos para el 2019 o 2020. Ya que la gran mayoría de las plazas de trabajo que se han perdido desde la crisis del 2009 no se han recuperado y la tendencia es hacia una recesión económica que no tiene precedentes desde los años veintes y a una crisis migratoria que podría cambiar por completo la geopolítica mundial ocasionando una guerra mundial de grandes dimensiones.

Aunque nuestra intención no es predecir un nuevo apocalipsis, no hay duda de que si no se llega a un entendimiento entre China y los Estados Unidos, en cualquier momento podría surgir un serio conflicto bélico mundial. Al que debe añadirse el creciente ‘cambio climático’ en el Planeta, a pesar de la estúpida negación de Trump y de los jefes de sus negocios con empresas generadoras de combustibles fósiles y de transgénicos – como Monsanto – que están acabando con la vida de los bosques, de los mares y de las playas mediante una gran variedad de especies que preservan la vida orgánica y biológica.

Adenda: Aunque aún no sea la fecha final de la especie humana en el Planeta, está a la vista que vivimos en un momento decisivo de la Historia, donde el ser humano tiene que dejar su natural individualismo y su crueldad para desviar su mirada hacia los demás seres humanos, al margen de sus etnias y de sus mitos religiosos o culturales.