Steven Pinker defiende a La Ilustración (I)

 

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En un ensayo que escribió Emanuel Kant en 1784 decía que la Ilustración consistía en la salida de la humanidad de su inmadurez autoculpable, su perezosa y cobarde sumisión a los dogmas y fórmulas de las autoridades religiosas o políticas. Decía Kant que el lema de la Ilustración era ‘atrévete a saber’ y su demanda fundamental era la libertad de pensamiento y de expresión. En dicho ensayo, Kant decía que ‘una época no podía establecer un pacto que evitara ampliar sus ideas a las épocas subsiguientes, acrecentar sus conocimientos y purgar sus errores. Ya que eso significaría un crimen contra la naturaleza humana cuyo verdadero destino reside en el progreso.

Por su parte y en la actualidad, Pinker dice que su optimismo radica en la teoría de que todos los fracasos se deben a un conocimiento insuficiente. Los problemas son inevitables porque nuestro conocimiento siempre estará muy alejado de la verdadera realidad. Hay ciertos problemas difíciles de improbable resolución, pero todos los problemas pueden solucionarse y cada mal particular es un problema que puede ser resuelto. Una civilización optimista está abierta a la innovación y no le teme, basándose en las tradiciones de la crítica. Sus instituciones siguen mejorando y el conocimiento más importante es el de cómo detectar y eliminar los errores.

Dice Pinker que no existe una respuesta oficial a la pregunta de ¿Qué es la Ilustración? Porque este fenómeno cultural nunca ha sido ubicado con precisión en la historia y suele situarse en los dos últimos tercios del siglo XVIII, pero se desarrolló hasta llegar el apogeo del liberalismo clásico de la primera mitad del siglo XIX. Provocado por los desafíos a la sabiduría convencional de la ciencia y de la exploración. Estando conscientes de las masacres de las guerras recientes e instigados por la fácil circulación de las ideas y de las personas. Dicha época fue un período de grandes ideas, algunas de ellas contradictorias que estaban conectadas a cuatro grandes temas: la razón, la ciencia, el humanismo y el progreso.

De los cuáles, el más importante de todos es la razón. Para los pensadores de la Ilustración, la huida de la ignorancia y de la superstición fueron muestra muy clara de lo equivocada que estaba la sabiduría convencional y hasta qué punto los métodos de la ciencia, como el escepticismo, el debate abierto y la comprobación empírica constituyen un paradigma de cómo lograr el conocimiento fiable.

En dicho conocimiento se incluye una cierta comprensión de nosotros mismos y la necesidad de una ciencia del hombre era un tema que unía a los pensadores ilustrados que discrepaban en otros muchos asuntos. Existía la creencia de que había algo parecido a una ‘naturaleza humana universal’ que podía estudiarse en forma científica y que los convirtió en grandes cultivadores de las ciencias que se crearían apenas unos siglos después.

Los pensadores de la Ilustración cimentaron lo que ahora se llama ‘humanismo’ que privilegia el bienestar de los seres humanos por encima de la gloria de la tribu, la raza, la nación o la religión. Son los individuos en lo personal y no los grupos los que sienten placer y dolor, satisfacción y angustia. Ya sea como un objetivo de proporcionar la máxima felicidad al mayor número posible de personas o como un imperativo categórico de tratar a las personas como fines y no como medios. Era la capacidad universal de una persona de sufrir y prosperar que apelaba a nuestra conciencia moral.

Por fortuna, la naturaleza humana prepara al ser humano para responder a esa llamada debido a que estamos dotados del sentimiento de compasión al que también llaman benevolencia, piedad y conmiseración. Ya que nadie puede impedir que el círculo de la compasión se expanda desde la familia y la tribu hasta la totalidad de la especie humana, a medida que la razón nos ayuda a percatarnos de que no hay nada meritorio en nosotros mismos, ni en los grupos a los que pertenecemos.

Si la abolición de la esclavitud y del castigo cruel no es progreso entonces nada lo es – dice Pinker – Con la comprensión del mundo promovido por la ciencia y nuestro círculo de compasión impulsado por la razón y el cosmopolitismo, la humanidad puede progresar moral e intelectualmente. No tiene que aceptar las miserias e irracionalidades del presente y buscar en el pasado ‘la edad dorada perdida’.

Adenda: En un segundo capítulo añadiré las reflexiones de Pinker sobre la Ilustración.