La Teoría Conspirativa Actual

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Uno de los primeros pensadores que utilizó el término de ‘teoría conspirativa’ fue el brillante sociólogo y filósofo Karl Popper en su obra titulada ‘Las sociedades abiertas y sus enemigos’. Popper usaba este término para criticar las ideologías que conducían al fascismo, al nazismo y al comunismo. Ya que creía que el totalitarismo estuvo fundado en ‘teorías conspirativas’ que recurrían a complots imaginarios que ocurrían en escenarios paranoicos que se predicaban en el racismo o en el tribalismo.

En su crítica a los estados totalitarios del siglo XX, Popper dice ‘No deseo dar a entender que las conspiraciones nunca ocurren, sino que son fenómenos sociales típicos’ y propone el término de ‘teoría conspirativa de la sociedad’ como un conjunto de hipótesis falseables, mientras que aquellas teorías que no admiten ninguna posibilidad de ser falseadas son consideradas como metafísicas o no científicas. Esto sucede muy a menudo y es consecuencia de la estructura lógica de ciertas teorías conspirativas.

No obstante, el uso de la falsabilidad como criterio para distinguir entre ciencia y no ciencia es criticado por muchos académicos quiénes argumentan que ninguna teoría es falseable en el sentido de Popper y que se refiere erróneamente al proceso del descubrimiento científico.

Las teorías conspirativas no se toman seriamente muy a menudo, ya que se carece de evidencias verificables. Lo que conduce a la pregunta de cuáles mecanismos pueden existir en la cultura popular que lleven a la invención y a la discriminación de las teorías conspirativas.

Esto se convirtió en un tema de interés para sociólogos, psicólogos y expertos en folclore desde la década de 1960, cuando asesinaron a John F. Kennedy provocando una respuesta del público sin precedentes en los Estados Unidos que era dirigida contra la versión oficial del crimen expuesta en el Reporte de la Comisión Warren. El informe de dicha comisión fue contradicho por el Comité Selecto de la Cámara sobre Asesinato establecido en 1976, cuyo informe final concluye que Kennedy fue probablemente asesinado como resultado de una conspiración. O sea, que en ese caso particular, quiénes rechazaron el Informe Warren eran los que tenían razón.

El término ‘conspiracionismo’ fue popularizado por Frank P. Mitz, un brillante académico de la década de 1980, además de otros no menos brillantes como Richard Hofstadter, Karl Popper, Michael Barkun, Robert Alan Goldberg, Daniel Pipes, Carl Sagan, George Johnson y Gerald Posner. Según Mintz, el conspiracionismo denota la creencia en la primacía de conspiraciones a través de la historia, satisface las necesidades de diversos grupos políticos y sociales de los Estados Unidos y otras regiones del mundo, identifica élites, las culpa por las catástrofes económicas y sociales suponiendo que las cosas serán mejores una vez que la acción popular las pueda remover de las posiciones de poder. O sea que las teorías conspirativas no tipifican a una época o a una ideología en particular, sino que siempre han existido. A través de la historia, algunos líderes políticos y económicos han ocasionado enormes cantidades de muertes y de miseria y en algunas ocasiones se vieron involucrados en conspiraciones. Hitler, Mussolini y Stalin serían los más prominentes en el siglo XX pero hay muchos más.

Otra crítica a las teorías conspirativas es que se basan en cierta visión del mundo que puede ser o no ser correcta. El politólogo Graham Allison señala varios hechos al respecto del conspiracionismo como los siguientes:

1.- Muchas teorías se basan en el supuesto de expectativas racionales de grupos e individuos. 2.- Los grupos e individuos no siempre actúan de forma racional. 3.- Usando el pensamiento racional los individuos toman un enfoque de ‘caja negra’ hacia los problemas y se concentran en los datos disponibles y en los resultados, pero no consideran otros factores como la burocracia, los malentendidos, los desacuerdos, etc. 4.- El pensamiento racional viola la ley científica de la falsabilidad, pues de acuerdo al teorema de la racionalidad, no hay acontecimiento que no pueda explicarse de una manera racional.

Desde esa perspectiva de la ‘caja negra’ Allison argumenta que Estados Unidos tenía claras evidencias del ataque a Pearl Harbor, pero la verdadera razón de lo que sucedió en ese ataque que desató la 2ª. Guerra Mundial fue una combinación de burocracia y malos entendidos. Dice Allison que cuando se ofrecen teorías como aseveraciones oficiales, éstas no se consideran como teorías conspirativas. Se ha señalado que muchas veces las versiones oficiales son teorías conspirativas aunque no se reconozcan como tales. Por otra parte existe ambigüedad en el término ‘teoría’, ya que en el uso popular se refiere a especulaciones sin fundamento que conducen a la idea de que no hay una teoría conspirativa cuando no existe en la realidad.

Adenda: En el presente se vive una hipérbole de teorías conspirativas en todo el mundo que pueden conducir a una guerra mundial de grandes dimensiones y parece que se iniciará un nuevo orden mundial que incluirá a un gran número de naciones con diferentes concepciones de la realidad. Por fortuna, la bancarrota que padecen las grandes potencias bélicas – con excepción de China – evitará por primera vez en la historia que estalle otra Guerra Mundial.