El Fin de la Familia Tradicional

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La familia actual en todo el mundo enfrenta grandes desafíos, como la pobreza, marginación, diferentes roles y cambios culturales. Ha desaparecido, casi por completo, el rol tradicional de la mujer como ama de casa, esposa y madre. En el pasado cercano era mal visto que la mujer trabajase, ya que su rol como madre era altamente valorado, asimismo se consideraba que el rol fundamental del varón era el del sostén económico del hogar.

El desempleo y los bajos salarios actuales han provocado la desintegración familiar, aunque por otra parte sean un elemento positivo para obtener mejores recursos económicos para la clase trabajadora. También los cambios culturales han sido factores importantes que alteran la vida familiar, ya que las familias tenían mayor estabilidad económica y social cuando estaban adheridas a una cultura fiel a sus tradiciones. En el presente, las relaciones de generaciones dentro de una familia se están volviendo inciertas y confusas. Por lo que los padres enfrentan problemas con respecto a cómo mantener su autoridad en una sociedad que da más espacio a los niños y a los jóvenes.

En el discurso social actual existe miedo sobre el ocaso de las familias tradicionales, mientras que aparece cada vez más el deseo de los jóvenes de formar sus propias familias y el de los adultos de mantenerse viviendo en familia. Está claro que existe un declive notorio en los valores tradicionales y un aumento en el número de divorcios. Aunque aún está claro que el punto de refugio más importante de todas las personas sigue siendo la familia.

Razón por la que no queda claro porqué en el presente se percibe a una familia descuidada en una etapa en la que se han relativizado sus instituciones, como la del matrimonio, la salud, la de la educación y el divorcio. Por lo que es difícil interpretar el origen de estas crisis actuales de la familia, donde se pasa del oscurantismo a la averiguación, mientras se intenta explicar sin información básica, la causa fundamental de su crisis actual.

La familia del presente debe analizarse a la luz del momento histórico que le corresponde, ya que la lógica de la vida contemporánea ha dejado de centrarse en ideales homogéneos y definidos que caracterizaron a la familia en otras épocas y se han trasladado a la desmitificación, el individualismo y el riesgo que se manifiestan en el placer, el consumo masificado, la fragmentación y la labilidad que ahora priman en el hogar. Por lo que al darse la ruptura del modelo familiar basado en la tradición se ha obligado a individuo y a la familia a cimentarse en sí mismos.

Ahora mismo, las nuevas familias, cuyos hijos son jóvenes adolescentes han perdido en muy alto grado sus nexos emocionales que existían en las viejas familias y sus relaciones se han vuelto más lejanas y frías, mientras que los aparatos digitales y las nuevas tecnologías de comunicación van creando una red que separa a los padres de los hijos y de los nietos que hace apenas una generación constituían la esencia de la familia tradicional.

Adenda: Si a esta nueva red de separación de las familias se añaden las fragmentaciones que han producido los nacionalismos, las acciones xenofóbicas, misóginas y narcisistas de los grupos supremacistas, las agrupaciones que carecen de ideologías y de creencias y los programas políticos y culturales que tratan de controlar al grueso de la población de un país, no hay duda que dentro de poco la familia tradicional solo será un relato histórico, una película o una novela que se transmitirá por las redes televisivas y cinematográficas, donde sus integrantes apenas se verán o se hablarán muy de vez en cuando, sin transmitir ni siquiera una sola de sus emociones personales.