Las Guerras Comerciales (I)

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Al igual que las guerras de divisas, a la larga, la situación empeora para todos los involucrados, aunque se tenga la ilusión de que se obtienen ventajas en el corto plazo. El hecho real es que la deuda excesiva y el crecimiento bajo nunca se van. Y a final de cuentas se forman bandos y se crean rivales iniciándose una guerra violenta.

A principios del Siglo XX, la secuencia de una guerra de divisas se inició en la Alemania del Weimar mediante una hiperinflación (1921 – 1923), luego vio una devaluación en Francia (1925), otra en Reino Unido en 1931, otra en Estados Unidos en 1933, y otra en Reino Unido y Francia en 1936. Mientras que la ley estadounidense Hawley- Smoot (1930) y otras leyes y aranceles similares de parte de sus socios económicos marcaron el inicio de una guerra comercial global.

Todo esto sucedió hasta que por fin comenzó la guerra violenta:

Japón invadió Manchuria en 1931, luego lo hicieron Pekín y el resto de China en 1937; Alemania invadió Polonia en 1939 y Japón atacó Pearl Harbor en 1941. El mundo entero sucumbió ante la enorme destrucción de la Segunda Guerra y el sistema monetario internacional colapsó por completo hasta la conferencia de Bretton Woods.

De forma similar a esa época, la más reciente guerra de divisas comenzó en enero del 2010 con el gobierno de Obama que además pretendía promover el crecimiento de su País con un dólar débil. De modo que para agosto del 2011 el dólar alcanzó un mínimo histórico, según los datos de la Reserva Federal.

Otras naciones respondieron a esas políticas y después del 2012 vinieron los períodos del ‘euro bajo’ y del ‘yuan bajo’ demostrando una vez más que las guerras de divisas eran un callejón sin salida. En el presente, las guerras comerciales acaban de empezar cuando el 27 de julio pasado, el Congreso estadounidense aprobó una de las sanciones más fuertes de su historia que Trump firmó a pesar de que no la aceptaba en lo personal.

El Congreso y el Senado estadounidenses aprobaron las sanciones que en su mayoría eran inmunes al veto. Las nuevas leyes dictaron que ninguna compañía estadounidense podía unirse a los esfuerzos de Rusia para explorar el Artico en busca de petróleo y de gas natural. La ley también dicta que cualquier compañía extranjera que haga negociaciones con Rusia para dicho proyecto de exploración será expulsada de los mercados y de los contratos de Estados Unidos.

Estas nuevas imposiciones de los Estados Unidos representan un gran riesgo para Rusia que depende en alto grado del petróleo y del gas natural para mover su economía y poder alimentar a su población. Por lo que Rusia pretende controlar los nuevos descubrimientos de hidrocarburos en el Artico, con el fin de mantener su posición de quasi-monopolio de proveedor de energía en Europa. Así como requiere de la tecnología estadounidense para poder explorar el Artico. De modo que esta nueva ley estadounidense incapacita a los rusos en términos financieros y tecnológicos.

El contraataque de Rusia no consistirán en sanciones recíprocas a las estadounidenses, sino que utilizará los medios en los que tiene más dominio, incluyendo los ciberataques. Mientras tanto, la guerra comercial entre China y EUA ya comenzó. Es un enfrentamiento con el que Trump amenazó durante toda su campaña política. No obstante, cuando juró como Presidente no hizo nada al respecto de las prácticas comerciales y monetarias de China.

La razón por lo que Trump no hizo nada al respecto se debe a que quería el apoyo de China para el enfrentamiento contra el desarrollo de armas nucleares y de misiles en Corea del Norte, de modo que Estados Unidos no fue con todo contra China mientras se arreglaba dicho asunto.

Trump ha dejado claro sus intenciones de imponer aranceles al hierro y al aluminio chinos que son baratos y de sancionar a China por el robo de propiedad intelectual estadounidense. Luego pretende tomar acciones para sancionar a los bancos chinos que ayudan a Corea del Norte a financiar su programa de armamentos.

Estados Unidos tiene la capacidad de prohibir a las empresas chinas comprar sus compañías mediante las revisiones de un grupo denominado ‘Committee on Foreign Investment in the United States’ (CEIUS, por sus siglas en inglés) Este comité ya ha bloqueado varias negociaciones chinas y existen muchas más que esperan su turno para ser revisadas.

Adenda: En una segunda parte de este artículo se verá el grado de avance de la guerra comercial global que se desarrolla ahora mismo.