Pinker y el Populismo (II)

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Dice Steven Pinker que para vencer al populismo se tiene que reconocer el valor del progreso. Ya que por lo general los intelectuales y los periodistas destacan solo lo negativo y describen siempre al mundo como si estuviera al borde de la apocalipsis. Trump explotó esta forma de pensar y no encontró suficiente resistencia en la ‘izquierda’, ya que sólo un sector de ella estaba de acuerdo con sus teorías. Pero, dice Pinker que muchas instituciones existentes resuelven problemas y pueden reducir la pobreza extrema y eso forma parte del mundo racional en el que vivimos.

En su última entrevista con la prensa en Harvard le peguntaron a Pinker si después de dos guerras mundiales, los miles de muertos ocasionados por la bomba atómica, la proliferación de armas de destrucción masiva y el terrorismo, aún sigue pensando que el mundo actual es mejor que el de antes. Dijo Pinker que en la actualidad se requiere ser realista y que las cosas pueden empeorar, por lo que el demasiado optimismo impide ver el peligro. El riesgo es un fatalismo, por lo que no vale la pena preocuparse por mejorar al mundo si el mundo siempre empeora, ya que hay muchos seres humanos que piensan en que el mundo pronto acabará, ya sea por el cambio climático o por los robots.

Por otra parte, muchos jóvenes ven con acierto los errores en el sistema actual, pero es muy negativo pensar que las instituciones existentes son tan disfuncionales que no vale la pena tratar de mejorarlas. Eso lleva al terreno de las soluciones radicales donde todo puede ser destruido porque nada vale lo suficiente. Lo que conduce a pensar que lo mejor es partir de cero y se tiene que construir el mundo sobre las cenizas.

Entre los principales factores de destrucción del mundo actual están el nacionalismo que puede ser benévolo o maligno. Es benévolo si funciona como un contrato social que se basa exclusivamente en la residencia y no en las creencias religiosas o tribales. Dice Pinker que la mente humana tiene una categoría flexible de tribu. Lo mismo puede referirse a la raza que a un grupo deportivo o a una lucha entre marcas comerciales o industriales.

Todo irá bien si el sentido nacionalista de un país de Occidente coexiste con el sentido de un ser europeo y más aún de seres humanos y ciudadanos del mundo. El nacionalismo es negativo cuando se parte de una imposición de la tribu y se entiende como una suma que da cero en el sentido que se piensa que una nación solo puede prosperar si a otras les va mal.

Sobre el papel de las redes sociales Pinker piensa que han sido utilizadas mucho por el populismo, pero no han sido la culpa de su progreso. No obstante, las redes sociales pueden ser utilizadas en sentido positivo como lo hizo Obama cuando fue presidente de EUA. Dice Pinker que el periodismo por naturaleza se concentra en los eventos particulares, mucho más que en las tendencias sociales y le resulta más fácil hablar de lo negativo que de lo positivo, por lo que termina por crear una visión errónea del mundo.

En su pasada entrevista con los medios periodísticos fue acusado de ser demasiado optimista, él dijo que ser optimista es una conducta irracional, ya que existe una falsa creencia desde el siglo XIX de que evolución y progreso son una misma cosa. Pero la evolución en un sentido técnico y biológico va en contra de la felicidad humana, ya que la biósfera está llena de elementos patógenos que evolucionan para enfermar a los seres humanos. La vida es una lucha y el curso natural de los acontecimientos es terrible.

Según Pinker existe una mentira muy común que considera al progreso como una fuerza mística del universo que destina al ser humano a ir mejorando siempre y eso no es cierto. Sino que existe una razonable esperanza de progreso si las instituciones creadas por el hombre sacan lo mejor de él y le permiten adquirir nuevos conocimientos y resolver problemas. Sin embargo, existen muchas fuerzas que empeoran las cosas de forma natural.

Adenda: Como se enfoque la realidad, siempre existen visiones positivas y negativas que harán cambiar continuamente la ruta que tiene predeterminada la sociedad humana que está basada en la condición totalmente genética de la conducta humana. De modo que los hechos apenas sirven para elaborar una pequeña historia o un bello relato.