El Momento Final de las Artes (II)

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A fines del siglo XIX surgió el esteticismo como una reacción al utilitarismo imperante en la época y al materialismo y la fealdad de la época industrial. Entonces, Theophile Gautier inició una tendencia que otorgaba al arte y a la belleza una autonomía propia. En el ‘arte por el arte’ Gautier pretende aislar al artista de la sociedad para que buscase de forma autónoma su propia inspiración y se dejase llevar por una búsqueda individual de la belleza, alejándose de cualquier componente moral y convirtiéndose en el fin último del artista que llega a vivir su propia vida como una obra de arte. Otro teórico de este movimiento, Walter Poter señala que el artista debe vivir su vida intensamente, siguiendo como ideal a la belleza.

Por su parte, Charles Baudelaire fue un analista del arte en la era industrial, creando la visión de una ‘belleza moderna’. Creía que no existía la belleza absoluta, sino que cada concepto de lo bello tiene algo de eterno y algo de transitorio. Según él, la belleza proviene de la pasión, por lo que cada individuo tiene su propio concepto de la belleza.

En su relación con el arte, la belleza expresa por un lado una idea que siempre existe que sería ‘el alma del arte’ y otro relativo y circunstancial que es el ‘cuerpo del arte’. La dualidad del arte es expresión de la dualidad del hombre y de su aspiración a una felicidad ideal que enfrenta a las pasiones que lo mueven hacia ella.

Frente a la mitad eterna anclada en el arte antiguo, Baudelaire vio la mitad variable del ‘arte moderno’, cuyos signos distintivos son lo fugaz, lo transitorio, lo efímero y lo cambiante que se sintetizan en ‘la moda’. El concepto neoplatónico de belleza de Baudelaire es la aspiración humana hacia un ideal superior que se puede lograr a través del arte. El artista es el héroe de la modernidad, cuya cualidad básica es la melancolía como anhelo de la belleza ideal.

Contrario al esteticismo de Baudelaire, está Hippolito Adolphe Taine, quien creó una teoría sociológica del arte y en su Filosofía del Arte (1865-1869) aplicó al arte un determinismo basado en la raza, el contexto y la época. Según Taine, la estética opera como cualquier otra disciplina científica, basándose en parámetros racionales y empíricos. Del mismo modo Jean Marie Guyeay planteó una visión evolucionista del arte en 1888, afirmando que el arte está en la vida y evoluciona en igual forma. Por lo que el arte es reflejo de la sociedad.

La estética sociológica tuvo una fuerte vinculación con el ‘realismo pictórico’ y con movimientos políticos de izquierdas, particularmente con el ‘socialismo utópico’. Hubo autores como Henri de Saint-Simon, Charles Fourier y P. J. Prudhon que defendieron la función social del arte, aunando la belleza y la utilidad en un conjunto armónico. Hubo también teóricos como Ruskin y William Morris que aportaron una visión ‘funcionalista’ del arte.

Bajo una visión totalmente distinta, León Tolstoi planteó la justificación social del arte, como una forma de comunicación que solo era válida si las emociones que transmite pudieran ser compartidas por todos los seres humanos. Para Tolstoi, la única justificación válida del arte era su contribución a la fraternidad humana. O sean emociones que impulsen la unificación de los pueblos.

En el fin del siglo XIX se empezó a abordar el estudio del arte desde la psicología. Sigmund Freud aplicó el psicoanálisis al arte, diciendo que el arte sería una de las maneras de representar un deseo o algo reprimido de forma sublimada. Freud opinaba que el artista era una figura narcisista muy cercana al niño que refleja sus deseos en el arte, considerando que las obras artísticas podían ser estudiadas como los sueños o las enfermedades mentales mediante el psicoanálsis.

Por su parte, Carol Gustav Jung relacionó la psicología con diversas disciplinas como la filosofía, la sociología, la religión, la mitología, la literatura y el arte. En 1928, en su obra ‘Contribuciones a la psicología analítica’ sugirió que los elementos simbólicos presentes en el arte son ‘arquetipos’ que están presentes de forma innata en el subconsciente colectivo del ser humano.

En el siglo XX se transformó el concepto del arte en forma radical a partir del movimiento romántico y cristalizando en la obra de autores como Nietzche y Kierkergard que crearon una ruptura con la tradición y un rechazo total a la belleza clásica.

En el siglo XX, el concepto de realidad fue cuestionado por las nuevas teorías científicas, como la subjetividad de Bergson, la teoría de la relatividad de Einstein, la mecánica cuántica, las teorías de Freud, etc. También las nuevas tecnologías hicieron que el arte cambiara de función, debido a que la fotografía y el cine se encargaron de plasmar la realidad de otra forma totalmente distinta a las artes plásticas.

Estos elementos generaron el arte abstracto, el artista ya no intenta más reflejar la realidad sino su mundo interior, expresando sus sentimientos. El arte actual cambia continuamente, al contrario del arte clásico que se sustentaba sobre una metafísica de ideas inmutables. El arte actual, de raíz kantiana encuentra gusto en la conciencia social del placer o cultura de masas. También hay que tomar en cuenta la disminución progresiva del analfabetismo, ya que antiguamente, cuando no sabía leer gran parte de la población, el mejor medio para la transmisión del conocimiento era el arte gráfico.

Una de las últimas derivaciones de la filosofía y el arte es la ‘postmodernidad’ que postula la actual vigencia de un período histórico que superó al mundo moderno. El arte de vanguardia no plantea nuevas ideas, ni éticas, ni estéticas sino que interpreta la realidad mediante la repetición de imágenes anteriores que así pierden su sentido. La repetición encierra el marco del arte en el mismo arte. Se asume el fracaso del compromiso artístico y la incapacidad del arte para transformar la vida cotidiana.

El arte postmoderno vuelve a la obra de arte-objeto, al ‘arte por el arte’, sin pretender que ha evolucionado. Sus más importantes teóricos el presente son Jacques Derrida y Michel Foucault. Se concluye que las viejas fórmulas que basaban el arte en la creación de la belleza o en la imitación de la naturaleza han quedado obsoletas. Hoy día el arte es una cualidad dinámica en constante transformación, inmersa en los medios de comunicación masiva, en los canales de consumo, con un aspecto efímero de percepción instantánea. Donde están presentes la idea y el objeto en su génesis conceptual y en su realización corporal.

Adenda: De hecho, las artes están en su momento final.