En el Momento Final de las Artes (I)

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En la antigüedad clásica grecorromana se reflexionó por primera vez sobre el arte. Se le consideraba como una habilidad del ser humano en cualquier terreno productivo. Era un sinónimo de destreza que lo mismo se aplicaba para construir un templo, un objeto, comandar un ejército o convencer en un debate. O sea que el arte era cualquier habilidad sujeta a reglas o a preceptos específicos que la hacen objeto de aprendizaje, de evolución y de perfeccionamiento técnico. En esa época no sucedía lo mismo con la poesía que provenía de la inspiración y no se consideraba un arte.

Aristóteles definía el arte como aquella disposición permanente del ser humano a producir cosas de un modo racional; Quintiliano decía que el arte estaba basado en un método y en un orden. Mientras que Platón habló del arte como la capacidad para hacer cosas a través de la inteligencia, mediante un proceso de aprendizaje. Para Platón el arte tenía un sentido general y era la capacidad creadora del ser humano.

Durante el Renacimiento se gestó un cambio en la mentalidad del ser humano y separó los oficios y las ciencias de las artes, donde por primera vez se incluyó la poesía. Este gran cambio conceptual ocasionó la mejora en la situación personal del artista, debido al interés que los nobles y los ricos prohombres italianos empezaron a mostrar por la belleza.

De modo que los productos del artista adquirieron un nuevo estatus de objetos destinados al consumo estético y se convirtió en un medio de promoción social que incrementó el mecenazgo y el coleccionismo.

En este nuevo contexto surgieron varios tratados acerca del arte, como los de León Batista Alberti (1436 – 1439) y los Comentarios de Lorenzo Ghiberti en 1447. Mientras que Alberti recibió la influencia de Aristóteles, tratando de dar una base científica al arte, Ghiberti fue el primero en adecuar los objetos y temas artísticos a un sentido perfeccionista donde se crearon los períodos del arte con la antigüedad clásica, el período medieval y lo que denominó el ‘renacer de las artes’.

Con el ‘manierismo’ se inició el arte moderno, donde las cosas ya no se representaban tal como son, sino como las ve el artista. Se pasó de la belleza única del Renacimiento basada en la ciencia a las múltiples bellezas del ‘manierismo’ derivadas de la naturaleza. Apareciendo en el arte un nuevo componente de imaginación que reflejaba tanto lo fantástico como lo grotesco en las obras de Brueghel o de Giordano Bruno, para quien el arte no tenía normas, ni se aprendía, sino que venía de la inspiración.

Con la Ilustración empezó a ganarse cierta autonomía del hecho artístico. El arte se alejó de la religión y de los poderosos para ser el reflejo de la voluntad del artista, centrándose más en las cualidades sensibles de la obra que en su significado. En sus Reflexiones Críticas Sobre la Poesía y la Pintura, Jean Baptiste Dubos (1719), se abrió el camino al gusto relativo cuando pensaba que la estética no estaba dada por la razón sino por los sentimientos.

Cuando el romanticismo surgió el Alemania a fines del siglo XVIII con Sturm und Drang, triunfó la idea de un arte que surge en forma espontánea del individuo y donde el arte es la expresión de las emociones del artista. Para Novalis y Shiegel la forma de arte se encuentra en el interior del artista y es su propio lenguaje natural.

Luego vino Shopenhauer con ‘El mundo como voluntad y representación a la teoría del arte’, donde el arte es una vía para escapar del estado de infelicidad propia del hombre, quién identificó el conocimiento como una creación artística. De modo que el arte era la reconciliación entre voluntad y conciencia, entre objeto y sujeto, alcanzándose un estado de contemplación y de felicidad.

Según Shopenhauer, la conciencia estética es un estado de contemplación desinteresada donde las cosas se muestran en su fuerza más profunda. El arte habla en el idioma de la intuición, no de la reflexión y es el complemento de la filosofía, la ética y la religión. Mientras que en el arte oriental manifestaba que el hombre debe liberarse de su voluntad de vivir y de querer que son el origen de la insatisfacción. De modo que el arte es una forma de liberarse de la voluntad de ir más allá del ‘yo’.

En 1851, Wagner planteó la idea de la obra de arte total como una síntesis de la poesía, la palabra y la música. Opinaba que el lenguaje primitivo era vocálico, mientras que la consonante fue un elemento racionalizador. De modo que según él, la introducción de la música en la palabra sería un retorno a la inocencia primitiva del lenguaje.

Adenda: Escribiré una parte segunda y final sobre este tema del ‘fin de las artes’ donde trataré de sintetizar las últimas visiones del arte desde fines del siglo XIX hasta el presente.