Hacia Paradigmas Nuevos

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Desde que surgieron los primeros grupos de seres humanos sedentarios se crearon historias y mitos que en distintas formas expresaban su forma de pensar y su conciencia moral por diversas que hayan sido sus etnias y la ubicación de los territorios donde vivían. A partir del momento en que los primeros ‘homo sapiens’ abandonaron las cuevas donde vivían en complejas comunidades que abrigaban a diversas familias y sus miembros del género masculino salieron de ellas en la búsqueda de los alimentos básicos surgió una nueva etapa de la sociedad humana, donde el hombre tuvo que crear, además de las armas básicas para cazar los animales que les proporcionaban el sustento diario, otras herramientas para orientarse, para almacenar y preparar sus alimentos, algunas recetas básicas de salud, vestuario, transporte y algunos medios de seguridad fundamentales.

Toda esta etapa primitiva cambió radicalmente cuando surgió la agricultura de la mano de la pecuaria y con ellas el derecho a la propiedad privada y a heredarla a sus familiares que son ahora mismo los dos elementos básicos de la violencia y de la permanencia de las guerras en todos los espacios del Planeta.

Es por demás obvio que poco o nada ha podido hacer la Humanidad al respeto, ya que la generosidad, la libertad y el sentido de equidad son conductas muy ajenas a la condición individualista y llena de envidia y de odio que es natural a todos los seres humanos de acuerdo a los más avanzados estudios antropológicos, biológicos y neurológicos del mundo actual.

Aunque la Humanidad ha experimentado todo tipo de vivencias climáticas, de cambios en los rumbos de las galaxias que han modificado la geología y los eventos que ocurren en la superficie de la tierra y en el subsuelo, además de la conducta de autosalvación del ser humano. Desde los primeros nómadas que vivían en cavernas, a la mitad del desierto o en chozas esquimales, hasta los grupos humanos que crearon grandes naciones y ciudades, el ser humano no se ha transformado desde una visión neurológica y siguen prevaleciendo en su cerebro las peores conductas, como la violencia, la venganza, el odio, el mesianismo, la xenofobia, el narcisismo, la misoginia y la capacidad de generar enemigos por donde quiera que vayan.

Parece increíble que ahora mismo existan grupos religiosos y políticos que desean eliminar físicamente a quiénes no les son afines. Es difícil de aceptar que la condición natural del ser humano no le haya permitido asociarse con sus semejantes en forma cordial, después de miles de años con la simple preservación de ciertas reglas y acuerdos fundamentales.

En el presente, el género humano vive en una terrible etapa de conflictos de todo tipo, originados en gran parte porque los viejos mitos religiosos, políticos, sociales y culturales se han agudizado al no entender que la humanidad tiene que evolucionar al mismo tiempo que la ciencia y la tecnología. El ser humano no puede, ni debe estacionarse para siempre en un mito del pasado. No se ha podido comprender que las diferentes etapas que ha tenido la industria, la banca, el comercio, la economía y hasta las costumbres sociales tienen que ser superadas y actualizadas muy a menudo para que el mundo pueda vivir en paz.

Adenda: Por desgracia, en el mundo actual lideran altos dirigentes políticos como Trump y Netanyahou que viven en el pasado, con la creencia estúpida de que pueden reconstruir los días de gloria que tuvieron sus países en el pasado. Mientras que existen otros líderes políticos trasnochados como la Primer Ministra de Inglaterra y la de Alemania, quiénes siguen pensando que el mundo entero no podrá prescindir de ellas y de sus naciones.

Otra parte de la grave crisis mundial actual es la que generan dirigentes de diversas naciones del mundo actual, como el de Turquía, el de Siria, el de Irán y los de ISIS, más otros dirigentes que no han podido superar sus crisis de identidad nacionales y piensan que ahora mismo es la ocasión de rescatar sus viejos conceptos acerca de la institucionalización de sus mitos nacionales, como Japón, Rusia, China, la India y varias regiones del sudeste asiático. Por otros caminos van viejos grandes imperios como Francia e Italia que complican aún más la situación actual.

Lo cierto es que nadie sabe a ciencia cierta lo que va a suceder después de esta crisis global actual y hacia dónde irán los nuevos paradigmas individuales ya que el mismo presente y el futuro inmediato forman parte medular de esta realidad que vivimos y los seres humanos no somos capaces de detectarlo.