La Guerra Planeada de Estados Unidos

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Un brillante joven de la generación ‘X’ me explicaba el día de hoy las dos razones fundamentales por las que los Estados Unidos planean minuciosamente y desarrollan sus guerras de gran alcance y duración en diversas regiones del mundo. Me decía que todo se debía a que las guerras que abarcan grandes territorios requieren de dos elementos fundamentales sin los cuáles no se pueden realizar:

1º. Gran cantidad de fuentes de energía procedente de los hidrocarburos para hacer funcionar los motores de barcos, aviones y equipos de transportación terrestre.

2º. Un arsenal bélico muy variado y costoso para emplearlo en la región donde se ha planificado la realización de la guerra y que incluya una buena cantidad de soldados combatientes, un enorme personal para atender sus problemas de salud, de alimentación, de educación y todos los demás servicios que se ofrecen a quiénes están trabajando en el extranjero, incluyendo la diversión y todo tipo de servicios que se realizan en un país con alto desarrollo económico y muy poca cultura.

Para poderlas llevar a cabo es necesario el control de los medios de comunicación masiva del país y de los aliados. Eso ha sido sencillo debido a que el 95% de los medios pertenecen a grandes conglomerados claramente alineados con los grupos de interés del “petróleo” y del complejo industrial militar. 

En lo que concierne al control de los combustibles, existen en Estados Unidos varias empresas que los producen y los controlan como Exxon Mobil, Shell, Chevron y BP, que están asociadas con los productores de petróleo en Arabia y con otros países del Medio Oriente que incluyen a los del Norte de Africa. Los cuales se verían muy beneficiados con una guerra de gran dimensión, especialmente en Medio Oriente, con la que crecerían los precios y se multiplicaría la demanda.

El arsenal bélico, la producción de armas y municiones, ha sido propiedad exclusiva del Pentágono y de las familias que lo controlan desde hace más de medio siglo, cuando terminó la Segunda Guerra Mundial y los Estados Unidos, junto con Reino Unido, Francia, China y Rusia, quedaron como los países que tenían el negocio de las armas en gran parte del mundo.

No hay duda que el control de los medios de comunicación masiva ha sido muy complejo, ya que la libertad de prensa varía mucho en los conceptos de cada país, al grado que hasta ahora no ha sido posible obtener una definición de dicha libertad que sea aceptada por todos los países y menos aún si se incluyen  naciones del continente asiático, donde se encuentran países con mentalidades muy diferentes a las occidentales, como Rusia, China, la India, Nueva Zelanda, Malasia y Filipinas.

En el presente existen países que no tienen nada que perder y por lo mismo, en términos prácticos, no les afectan las guerras. Asimismo existe una gran cantidad de países que tienen enormes deudas con la comunidad financiera internacional a quienes poco afectaría una guerra trasnacional. Adicionalmente están las grandes potencias cuyas deudas externas son superiores a su generación de riqueza, como es el caso de los Estados Unidos, Reino Unido, Francia y de la mayoría de los países europeos que no tienen solvencia económica para participar en una guerra, pero que no pueden deslindarse de la actual comunidad internacional debido a sus relaciones comerciales, financieras e industriales que les permiten sobrevivir.

Adenda: Ahora mismo es inevitable que los Estados Unidos sigan con su malvado negocio de generar guerras para que sus grandes empresas y familias multimillonarias que lucran con la guerra continúen aumentando sus riquezas y su poder político en los próximos tres o cuatro años.

Por otra parte, debido a la presencia en el orden mundial de dos altos dirigentes políticos con serios problemas mentales – Trump y Netanyahou – quiénes creen que se pueden reproducir los momentos de auge que tuvieron en el pasado, en el panorama de la guerra actual aun aparecen  las empresas judías de Wall Street que controlaron buena parte del capital financiero de Estados Unidos durante muchos años pero ahora están en plena decadencia.

Por fortuna, es muy probable que el mundo del futuro inmediato cambie sus paradigmas y aparezcan nuevas potencias económicas con una visión del poder y de la igualdad entre los seres humanos que crearán un nuevo mundo más ético, más equitativo y más digno.