Un análisis diferente de la crisis actual

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Por lo general, quiénes hacen los análisis económicos de los países y del mundo en su conjunto son economistas, para quiénes toda la operación comercial y todo el funcionamiento del mundo depende de la oferta y la demanda que exista, tanto a nivel de las grandes corporaciones, como de los individuos en lo personal. Piensan que de ello se derivará un flujo comercial y financiero permanente, mientras no existan problemas graves con el capital circulante, con el tipo de moneda que se utiliza, con los hábitos de consumo de las mayorías y con la estructura legal y judicial que predomina en el mundo. Además de las nuevas tecnologías y hábitos predominantes en la ciudadanía para utilizar sus ingresos.

No obstante, la realidad es que las condiciones del mercado sufren de muchas influencias externas y no solo son las condiciones de oferta y demanda de un país o de una región del mundo, sino una serie de elementos geopolíticos que determinan el rumbo que van tomando las economías del mundo, como son los poderes bélicos de las grandes potencias, el manejo de las reservas energéticas y de las riquezas que existen en las diferentes regiones del mundo. A lo que hay que añadir una especie de derecho natural que existe en los países con mayor poder bélico, tecnológico y comercial que constituye el nuevo orden mundial multipolar vigente en el presente.

A todo esto habrá que añadir el nacimiento de nuevas grandes potencias, como China y Rusia que están planteando el desarrollo económico desde otras perspectivas, como es el caso de la ‘ética social’ de los dirigentes políticos chinos, apoyados en su partido comunista y que funciona mucho mejor que la llamada ‘democracia occidental’. En los hechos, durante los últimos cincuenta años, el crecimiento económico del imperio chino ha superado con mucho al débil crecimiento de Occidente y está creando un nuevo orden mundial, donde se evita la confrontación bélica se construye una enorme clase media y se permiten interactuar a una infinidad de ideologías cuya principal característica ha sido el respeto entre todos los tipo de personas.

Por su parte, la autarquía soviética ha generado un control de los puntos de conflicto que ahora existen y han ido abriendo las puertas para nuevas formas de ver el mundo, todo ello manipulado por la extraordinaria capacidad política de su líder Putin y su versatilidad para establecer todo tipo de alianzas, sobre todo con las variadas etnias del Medio Oriente, algunas naciones y cofradías islámicas, además de de sus alianzas con varios países de Occidente.

No hay duda de que China y Rusia son por ahora los puntos nodales del nuevo orden mundial y si llegan a controlar el nuevo continente euroasiático, pronto habrán dejado a Estados Unidos sumidos en el abismo de contradicciones y de luchas internas que ha originado la presencia de un demente en el cargo presidencial. Asimismo, el crecimiento de sus deudas externas pronto lo llevarán a una crisis similar a la originada en 1929, cuando el presidente Roosevelt tuvo que crear una gran guerra en las ruinas de Europa para poder obtener los recursos para poder continuar con el erróneo mito de la ‘democracia occidental’.

El hecho real es que no solo la democracia estadounidense está en su etapa final, sino que algo similar ocurre en todos los países occidentales, incluyendo a Japón y a los países del sudeste asiático hasta llegar a Australia. Debido a la intervención de los medios estadounidenses en toda Europa y en Latinoamérica, aún no se conoce el verdadero déficit que enfrentan los Estados Unidos en el presente, ya que se ha tratado de ocultar con relativo éxito esta situación desde la creación del Departamento del Tesoro, que solo intenta diferir la crisis de su gran deuda externa cuanto sea posible.

Adenda: A pesar de que Trump y su banda familiar de delincuentes se siguen considerando los amos del mundo actual. Lo cierto es que las riquezas de sus multimillonarios dejarán de tener sentido si pierden la mayor parte de las rutas comerciales del mundo y quedan atrapados aún en el mito deplorable de la francmasonería asociado con la sociedad rural más primitiva del mundo de los cuáqueros.

Mientras China construye desde el nuevo Continente Euroasiático su nuevo imperio que sin duda prevalecerá durante los próximos siglos.