Megalomanía, Xenofobia y Narcisismo en el siglo XXI

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A fines del siglo XVIII (1786), los aristócratas del estado imperial de Francia, diseñaron un nuevo modelo político que pretendía mejorar la condición social de las clases pobres, generar una clase media de mayor dimensión y acabar con la esclavitud. Para ello, la clase más culta de ese período, conocido como La Ilustración, donde destacaban Voltaire, Rosseau, Diderot y Montesquieu crearon la frase famosa de ‘libertad, igualdad y fraternidad’ para señalar los elementos básicos del nuevo modelo imperial que pretendía llevar a la sociedad humana a mejores niveles de vida social, económica y ética. Sin detrimento alguno de la vida suntuosa de los monarcas y de las altas élites de propietarios de bienes inmuebles y materiales, de militares, de religiosos y de burócratas del Estado monárquico.

Aunque hubo una prolongada etapa de prosperidad en el reino francés, en la Gran Bretaña y en los Estados Unidos de América, todo hace suponer que después de doscientos años, éste gran imperio se ha venido abajo por algunos factores coincidentes, como la destrucción del mito de la democracia, el crecimiento de la desigualdad, la rápida desaparición de los medios de comunicación masiva autónomos, el empoderamiento político de las élites con grandes fortunas, el nacimiento de un sistema económico donde la producción industrial era la base del desarrollo de la autonomía de las naciones, así como los sistemas financieros que no se basaban en el ahorro, los sistemas comerciales sustentados en el control militar de otras naciones y el surgimiento de nuevas tecnologías de transporte y de comunicación que fueron construyendo un nuevo orden mundial unipolar, con un sistema bélico, comercial y financiero que era controlado por organismos diplomáticos, monetarios y bélicos internacionales con un gran costo que se aplicaba a la deuda externa e interna de las grandes naciones. Creando una burbuja de dinero que no tenía sustento real, ni en inmuebles ni en dinero ni en bienes materiales. Al grado que en este momento los pasivos en Occidente superan en casi 10 veces a la riqueza que tiene bases sólidas y que ya no pueden controlarse con la emisión de moneda en un Banco a nivel global que sea reconocido por todas la naciones del mundo.

Ahora mismo que China ha construido en forma paciente, minuciosa y con muy bajo costo un gran territorio que contiene todo lo necesario para el desarrollo pacífico de una nueva sociedad humana basada en la ética social, los símbolos principales de la nueva sociedad de Occidente ya no son la libertad, la igualdad y la fraternidad, sino la megalomanía, la xenofobia y el narcisismo. A los que se podrían añadir los conceptos de la ‘falsa verdad’, del ‘bulling’ y la desaparición de todas las libertades individuales que fueron la base del éxito prolongado de las democracias de Occidente.

Esta nueva etapa de la civilización humana que se inicia con el siglo XXI será muy distinta a la que fue creada a fines del siglo XIX, ya que el ser humano tendrá nuevos paradigmas, que en muchos casos serán totalmente diferentes a los del siglo de las luces, sobre todo en su racionalidad, ya que los elementos emocionales y metafísicos seguirán formando parte de la condición humana. Tanto el amor, como el arte en todas sus formas de expresión y el interés del ser humano por sus semejantes habrán de permanecer, a pesar de estar incrustados en imágenes, en conceptos y en ideologías muy diferentes a las del pasado inmediato.

No hay duda de que el ser humano racional, solidario y con emociones seguirá viviendo en el Planeta por muchos años más, pero su visión del mundo ha cambiado por completo. Su individualismo estará en aumento, su amor a la paz y a la belleza tendrá otras dimensiones y su aceptación de otras etnias, de otras culturas y de otras religiones y mitologías se irá ampliando. Lo que a final de cuentas propiciará la creación de un nuevo género de convivencia humana, sin odios, sin rencores y sin egoísmo.

Todo lo que ahora sucede en el nuevo mundo digital llevará a la humanidad a una etapa superior y al ser humano a un nivel ético y cultural que le permitirá eliminar los aspectos negativos que han frenado su desarrollo, su amor por los demás y el desarrollo de la metafísica, la ciencia, la belleza y el arte.

Adenda: Esta nueva etapa de la sociedad humana hará del ser humano un ser mucho mejor y logrará eliminar todos los elementos negativos que han sido la causa principal de la gran crisis ética y existencial que ahora domina a todo el mundo Occidental y a ciertas regiones del nuevo continente Euroasiático.