Mitología Contemporánea (III)

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Prehistoria.- Este concepto fue creado en Europa entre 1860 y 1870, cuando los europeos intensificaron la búsqueda de vestigios del paleolítico y de los encontrados en Europa, se fueron a buscar en Sudáfrica, la India y América, tratando de demostrar que todas las sociedades primitivas pasaron por las mismas vivencias en las mismas épocas. Pero los pueblos a los que Occidente consideraba que no habían sido los primeros en la historia de la humanidad también tenían sus propias ‘prehistorias’. Y se concluyó erróneamente que la ‘edad de piedra’ no fue un período universal, como se creía en el siglo XIX.

La ‘prehistoria’ es el estudio del ser humano del pasado basándose en las tradiciones orales y en los restos arqueológicos. El conjunto de tradiciones y de restos prehistóricos ha permitido conocer las interacciones entre los seres humanos y su medio ambiente en ciertos momentos del pasado. En la mente popular se cree que antes de las grandes civilizaciones conocidas por la historia escrita hubo un período en el cual no existían pruebas de evolución al interior de las sociedades humanas. Por lo que se concluía de manera absurda y arbitraria que los grupos tribales actuales continúan en la ‘edad de piedra’. Pero lo cierto es que cada cultura necesita imaginar un pasado propio, por lo que las ciencias antropológicas y arqueológicas buscan comprender la forma en que han evolucionado y se han transformado las sociedades a través del tiempo.

Desde otra perspectiva: la Revolución Neolítica corresponde al período en el que se empieza a tallar la piedra y se establece el cultivo de la tierra conocido como agricultura. Este momento de transformación en el modo de vivir del ser humano ocurrió en las poblaciones de la Amazonia, mucho antes que en Europa. No obstante, los modos de cultivar se conservaron sobrios, moderados y prudentes durante miles de años. Pero debe entenderse que no se desarrolló la agricultura a gran escala, sin especialización y sin comercio generando un modelo de vida muy diferente y mejor al de Occidente.

La era neolítica se desarrolló primero en zonas amazónicas, ya que la agricultura apareció ahí por lo menos unos 5000 años antes de la era cristiana, con cultivos de plantas medicinales y condimentos. Nunca intentaron el cultivo de alimentos, ni se buscó intensificar la producción ni en modos de subsistencia ligados al crecimiento de la agricultura intensiva de alimentos. Las sociedades primitivas de la Amazonia eligieron una forma distinta a la evolución histórica de Occidente y ligados a un modo de vida que se considera parte del ecosistema global y no se considera superior a la naturaleza.

Otro de los grandes mitos de Occidente es el que considera que todo puede solucionarse con el dinero, y que ‘el éxito económico conduce a una mejor calidad de vida’. La mayoría de las personas de países en desarrollo creen que el dinero puede solucionarlo todo y que sus naciones vencerán todos sus males cuando tengan bastante dinero y se conviertan en países productivos y ricos.

Se sueña con tener una buena infraestructura de carreteras, transporte urbano, servicios aéreos, maquinaria de alta tecnología, agricultura industrial y organismos transgénicos. Pero nunca piensan que en los ‘países desarrollados’, toda esa alta tecnología e infraestructuras no han logrado hacer felices a sus pobladores; sus niveles de depresión son muy altos, la gente es violenta y agresiva, muchos enloquecen y otros se suicidan. Podría ser que por el hecho de tener mucho dinero la gente se vuelve incapaz de valorar sus privilegios.

También es un viejo y erróneo mito de Occidente que los avances tecnológicos pueden mejorar las relaciones humanas, ya que la tecnología moderna no sólo no une a los seres humanos, sino que los aísla de los demás con aparatos que distraen la vista, los órganos auditivos y el cerebro. Más eso no impide que dichos aparatos se sigan vendiendo con éxito y la infelicidad de la gente, al igual que su soledad siga creciendo.

En los hechos, lo que hace felices a los seres humanos no cuesta nada, pero el actual modelo de vida occidental exige ganar dinero para que las economías puedan sostenerse. Si la madre o padre deja de trabajar para cuidar a sus hijos, la sociedad los critica duramente porque eso no genera dinero y por lo tanto no sirve. Pero si contratan a alguien para que los cuide, el sistema les paga y la gente los felicita.

Si alguien camina a diario para ahorrar gasolina no requerirá pagar a un gimnasio ni a un médico, porque tendrá buena salud, pero eso no va con el sistema actual porque no habrá circulación ni dinero. En un mundo en el que se cree que el ser humano necesita ganar dinero a diario haciendo los mismos servicios o fabricando las mismas cosas, el estar enfermo y ser dependiente son una obligación y no algo ocasional.

Sin embargo, existen en el mundo actual otras formas de intercambio de bienes y servicios sin mediar el dinero. Al no contar el dinero en el trabajo, sino el tiempo, se crea un sistema de intercambio que promueve algunas soluciones a los distintos problemas de la economía de mercado.

En lugar de la moneda, existe ahora una medida del tiempo. Como por ejemplo el trabajo por hora. Esto genera algunos objetivos diferentes que producen sociedades más justas, creando relaciones humanas basadas en la igualdad de derechos y de deberes. Ya que todo lo que implique tiempo y esfuerzo humano en el actual tipo de sistema de intercambio no genera diferencias entre los diversos estratos sociales y económicos de la sociedad actual.

Adenda: En la parte final de estos ensayos sobre la mitología contemporánea veremos la presencia de otros mitos de Occidente que están cambiando por completo la forma de vivir del ser humano actual.