Del Megalítico al Feudalismo

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Quizá la única gran diferencia entre la evolución de los animales carnívoros y el ‘homo sapiens’ fue que los seres humanos poseían un lenguaje que les permitía crear narrativas. Y fueron las narrativas las que establecieron un proceso evolutivo diferente entre los animales y los seres humanos. En forma especial en el período neolítico, cuando los humanos crearon el concepto de propiedad terrenal, alrededor de 9000 años antes de Cristo, con el propósito de alimentar a los animales que originalmente solían cazar en grupo. Mientras que las especies de animales carnívoros continuaron con el dominio de los más fuertes, propiciando un período de extinción de la especie animal mucho más acelerado que la del ser humano.

Este proceso de transición entre el hombre del megalítico hacia las primeras monarquías se realizó durante la Alta Edad Media, cuando los Altos Monarcas que dominaban en Europa decidieron recurrir a los señores feudales y al clero monacal para tomar control de las clases sociales medias y bajas. Todo este proceso se realizó entre los siglos VIII y XIII, cuando había declinado el Imperio de Carlomagno y se había iniciado una nueva forma de convivencia entre los pobladores de Occidente, donde por primera vez intervenían las tecnologías bélicas que podían poner en aprietos a la caballería, surgía una importante clase burguesa, de personas sin trabajo y algunas formas primitivas del comercio internacional.

Dentro de esta compleja y nueva forma de convivencia social surgían los religiosos conventuales y monásticos que lograrían el control de las clases sociales inferiores y de los lacayos, los caballeros medievales que eran entrenados para servir a los militares del monarca junto a una sociedad donde no existía el menor interés por los menesterosos, por los enfermos y mucho menos por los lacayos, pero que sin embargo se ostentaba como una sociedad católica, apostólica y romana.

Los grandes monarcas compraron ejércitos de mercenarios para que los defendieran, mientras se instalaban con sus familias en la torre principal de sus Castillos, donde el grosor de sus paredes alcanzaba los nueve metros. Eso generó un distanciamiento cada vez mayor entre los monarcas y sus súbditos que se fue incrementando mediante el uso de castigos, dizque cristianos, donde se imprimía una fuerte dosis de tormento, sobre todo cuando la Iglesia tomó el control de los poderes legales del Estado.

Quizá el hecho más grave, a nivel de crimen de ‘lesa humanidad’ fue la implementación de Las Cruzadas, que supuestamente pretendieron rescatar los símbolos del cristianismo que habían quedado en Jerusalén y en algunos otros pequeños estados del Medio Oriente. Sin embargo, toda la red de mentiras y de mitos creados por la nueva monarquía posterior al imperio romano fue creando excusas y mentiras para sostener su imperio de sangre y de tortura hasta el mismo día de hoy.

Otro elemento siniestro que pervive a la integración del Nuevo Imperio de Occidente fue la creación del Santo Tribunal de la Inquisición que fue sin duda la expresión más clara de que detrás de la Nueva Monarquía de Occidente, la venganza, la violencia y la tortura fueron y siguen siendo los principales fundamentos de la fuerza de los poderosos a través de la Historia. Aun cuando existen organizaciones internacionales de naturaleza política o religiosa que se empeñan en conservar esa malvada visión del mundo.

Como desconozco la evolución de los poderes políticos en Oriente, no podría certificar que su manera de ver la conciencia moral del ser humano sea diferente, lo único que advierto es que hay un mayor respeto para quienes tienen bajos ingresos y de alguna forma se busca la manera de darles educación básica y trabajo que les permita vivir con dignidad.

Adenda: No hay duda de que el presente análisis histórico de la evolución del ser humano vs el de los animales carnívoros durante el neolítico puede ser interpretado en muy diversas formas por los expertos de Universidades de todo el mundo Occidental, pero lo que no se puede cuestionar es la inminente declinación de las especies animales y la tendencia de la nueva élite de poderosos a seguir controlando al mundo sin la menor preocupación por las clases inferiores. De hecho los organismos transnacionales que asignan las cuotas de ayuda de los países ricos a los pobres creen que están dando de más. Según la ONU, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo, OCDE este año del 2017 dio más ayuda a los países pobres que en años anteriores.