El Poder que se Hereda

altar

Esta experiencia del Alto Medioevo que aún sobrevive en el Norte de España es quizá la más clara vivencia existente en el Mundo Occidental del fenómeno de transmisión del poder terrenal en la sociedad humana, desde el momento en que surgió por primera vez en la Historia el sentido de la propiedad terrenal 11,000 años AC, cuando el ser humano primitivo abandonó su vida nómada y de cazador furtivo que había llevado durante varios millones de años para crear el mundo rural que es el origen de la civilización actual.

Al mismo tiempo que fue desapareciendo la fórmula de la familia nómada tribal que tenía liderazgos circunstanciales, se fue estableciendo una nueva fórmula de liderazgo por quiénes habían creado el campo propicio para la crianza de animales comestibles que antes eran cazados por el grupo tribal. Esta nueva forma de sobrevivencia fue el origen de la actual fórmula de convivencia humana en la que un pequeño grupo de elite fue heredando sus derechos de propiedad a las nuevas generaciones de su familia. Sin que hubiesen cuestionamientos sobre el grado de equidad y de justicia en el nuevo ‘derecho natural’ que se había creado.

Como ha sucedido a través de la historia de la humanidad, el ‘homo sapiens’ ha creado mitos y mentiras para sustentar las trasmisiones de esos poderes a sus descendientes. Eso ha perdurado con ese modelo desde que surgió la primera sociedad agropecuaria en el mundo. Y de acuerdo a las tradiciones populares y a las imágenes que han sobrevivido a través del tiempo fueron surgiendo multiples historias generando una variada mitología que todavía ejerce el control total de todas las sociedades del Planeta.

Quizá el único común denominador de todas esas mitologías es la creencia de que la mitología propia de una etnia o región es la única válida en el mundo. Detrás de la cual existe un poder divino de grandes dimensiones que es quién controla a todo el Universo. Lo mismo ha sucedido con las sociedades panteístas, con las agnósticas, con las politeístas y con las que consideran que solo existe un dios, como las judeo- cristianas y las islamistas.

Por lo que en esta nueva visita a la ciudad de Burgos en España me quiero referir a los mitos de dos importantes instalaciones religiosas que aún funcionan: La Cartuja de Santa María de Miraflores y el Monasterio de las Huelgas:

Empezaré por tratar de hacer un resumen del increíble retablo gótico de la Cartuja de Miraflores, donde entre los años de 1496 y 1499, Gil de Siloe lo realizó en madera de nogal dorada y policromada, mientras que Diego de la Cruz utilizó una técnica llamada ‘brocado aplicado’ para realizar una policromía excepcional.

De modo que los pocos cartujos residentes en el Monasterio dicen que aún aprecian el significado espiritual de ese retablo que durante más de 500 años ha enriquecido la oración de muchas generaciones de monjes cartujos, quiénes así viven con mayor intensidad los tiempos litúrgicos celebrados a lo largo del año. Ya que cada uno de esos seis relieves del altar corresponde al Nacimiento de Jesus, el Bautismo, la Resurrección, la Ascensión, el Pentecostés y la Asunción de María. Conservando esos viejos mitos medioevales en uno de los espacios más bellos que aún se conservan en el mundo.

El Monasterio de Santa María Real de las Huelgas fue construido en 1187 por el rey español Alfonso VIII de Castilla cuando se casó con Leonor de Plantagenet creando un monasterio cisterciense de monjas bernardinas. Donde acabaron alojando a gran parte de la aristocracia de Castilla con el propósito de que las mujeres de alto rango social y con sangre real pudiesen alcanzar posiciones respetables, tanto en el ámbito personal como detentoras de fueros materiales y jurídicos.

La abadesa o administradora del monasterio tenía su propio fuero que logró conservar desde el siglo XII hasta el XIX, cuando fue cancelado por el Papa Pio IX. No obstante de esa abadía surgieron infinidad de monarcas muy famosos como Alfonso XI y Enrique II de Trastámara. Además de caballeros que fueron armados antes de ser reyes, como Fernando II el Santo, Eduardo I de Inglaterra, Alfonso XI de Castilla y León, Pedro I de Castilla y Juan II.

Adenda: El período del alto medioevo en España aún conserva los mitos que permitieron las herencias del poder, tanto en los monarcas como en las jerarquías religiosas. Pero todo mundo cree que las herencias de territorios y de espacios legales son completamente justas y los consideran como un derecho natural.